Sobre libros y asesinatos

El otro día leí una novela corta (89 páginas), un ejemplar sin corregir de “Quién mató a mi padre” del escritor francés Édouard Louis, que publica Salamandra en septiembre (ya mismo, vamos). Con lo inmensa que es mi pila de lectura, normalmente suelo ignorar estos obsequios promocionales porque prefiero leer lo que me apetece antes que lo que “quieren” que lea. Pero dio la casualidad de que “Quién mató a mi padre” llegó en buen momento porque al estar traducido al español (por Pablo Martín Sánchez) supuso un soplo de aire fresco a mi lectura a trompicones de otra novela en inglés que tengo a medias. ¡Los traductores, desde luego, tienen el cielo ganado con su labor! Es maravillosa la fluidez y la comprensión cuando lees algo en tu idioma y no tienes que estar suponiendo y buscando en el diccionario. Pero bueno, no nos desviemos del tema. mato a mi padre

“Quién mató a mi padre” es una obra de no ficción en la que el autor recopila, de manera inconexa, una serie de momentos vividos con su familia, centrándose en la figura paterna (de hecho, escribe dirigiéndose a su padre, como si se tratase de una carta o una transcripción de un mensaje de voz).

Es una obra que va de lo íntimo (cenas de navidad, regalos, discusiones y viajes en coche) a lo sociopolítico (¿cómo afectan las decisiones que se toman en el parlamento al día a día de la clase obrera?). Y es algo sobre lo que suelo pensar. Somos los responsables de nuestra propia felicidad pero al vivir en sociedad, afectados e influidos por ella, ¿somos los únicos culpables de nuestras miserias? En el libro Édouard Louis reflexiona sobre ello y da nombres y apellidos de los políticos franceses cuyas opiniones y medidas impactaron directamente sobre la vida de su padre. A peor. Sentencias que personas perfumadas firman en salones relucientes. Luego se lavan las manos y otros se desloman, enferman y, con el tiempo, dejan de ser útiles y, por tanto, cargas de las que deshacerse antes de que chupen demasiado del bote.

Ese sería mi resumen.

Es una novela emotiva que habla sin tapujos de ricos, pobres, currantes, minorías, mayorías, leyes, dinero, recortes, sanidad  y toda la electricidad que se condensa en el aire antes de estallar en un relámpago deslumbrante. Voltaje liberado. Revolución, aunque sea por dentro y se expanda silenciosa como una úlcera.

Quizá nunca haya tormenta pero la frustración por una situación injusta e insostenible se refleja con fiereza en las 96 páginas de esta novela escrita por un hombre homosexual de 26 años sobre su infancia y los recuerdos con su padre, un trabajador infeliz tratando de aparentar normalidad en un sistema que lo oprime. Una novela sobre un hombre tratando de decir a su padre que lo quiere.

Ellos hacen la política, pero la política apenas tiene ningún efecto sobre sus vidas. Para las clases dominantes, la política es a menudo una cuestión de estética: una manera de pensarse, una manera de ver el mundo, de construirse como individuos. Para nosotros, era vivir o morir.

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Sobre pilas de lectura y cumplir en mayo

Entre unas miles de cosas y otras miles de otras los días se desploman del calendario y las actualizaciones de este blog escasean. ¡Con lo motivado que estaba! Es difícil mantener una racha sin tiempo pero, como me propuse al menos una entrada al mes, aún puedo salvar los muebles de mayo. Hoy tenía un ratito y aquí estoy.

Lo malo es que no tengo nada planeado y más vale prevenir que escribir, pero claro, eso de la planificación también requiere tiempo y como me ponga ahora a estrujarme los sesos para crear contenido interesante y original, me veo que se va a quedar todo en un mayo virgen e iletrado. ¡No puede ser! Pero…¿sobre qué escribir sin planificación?

Fácil. Sobre libros. ¡Libros! ¡Libros! Más concretamente sobre los libros que estoy leyendo ahora, esos que se acumulan como un torreón insaciable en mi mesita de noche. Predominan la fantasía, el cómic y la poesía, pero, sobre todo, prevalecen las ganas de leer. Ay, ¡leer! Esa afición en apariencia tan sencilla que sólo requiere minutos, silencio (o música adecuada), un rinconcito confortable y cierta energía cerebral. Y aunque siempre me las apaño para un reencuentro literario antes de irme a dormir, a veces estoy tan cansado que no consigo mantener los ojos abiertos más que una decena de párrafos. Por eso mi pila de lectura parece eterna y llego a ella cada noche como un vampiro susurrante. “He cruzado océanos de tiempo para encontrarte” le digo al libro de turno. Y no exagero. ¡Qué corto y qué largo puede llegar a ser un día!

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A leer un rato. ¡Excelente!

Recapitulemos. Los libros que me están haciendo compañía este mes son los siguientes:

“Brujerías” de Terry Pratchett

Todos los libros de este autor deberían venir con un subrayador debido a su fascinante capacidad para esparcir perlas de sabiduría filosófica entre montones de humor inglés. Yaya Ceravieja sigue brillando como la gran bruja que es y, mientras tanto, un reino debe ser salvado del peligro más acuciante de todos: la ausencia de amor. Además, sale un gato gordo y malhumorado (Mandón). ¿A qué esperáis? ¡Leed a Pratchett!

“Era uno de esos escasos individuos concentrados en el momento. La mayoría de la gente no lo es. Viven sus vidas como una especie de borrón en torno al punto donde se encuentra su cuerpo, anticipándose al futuro o aferrándose al pasado. Suelen estar tan preocupados con lo que sucederá que sólo averiguan lo que sucede cuando ya ha sucedido. Así son la mayor parte de las personas. Aprenden a tener miedo porque no saben lo que va suceder. Y ya les está sucediendo”.

“Siege and Storm” de Leigh Bardugo

¿Qué decir de la segunda parte de la trilogía “Shadow and Bone” que avanza a través del Grishaverso? Empecemos por lo bueno; me sirve para aprender inglés, tiene algún que otro personaje cuyo destino todavía no me resulta del todo indiferente y  el cauce que está tomando la trama me está sorprendiendo gratamente. A pesar de todo, la sensación general es muy tibia y la desgana se apodera de mí y acabo metiéndome en Twitter cada vez que intento progresar en su lectura. ¿Será él? ¿Seré yo? Ya veremos.

“You two have a bad habit of acting like fools and calling it heroic”.

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Libros, posad.

“La buena compañía” de Luis García Montero

No sé hablar de poesía. No recuerdo ya lo que aprendí de métrica y rima en el colegio, así que nada puedo aportar como introducción a una antología de Luis García Montero. Quizá hinchar un poco el pecho con el orgullo de la tierra de ver a granadinos llegando lejos en sus disciplinas (es el actual director del Instituto Cervantes) y también añadir que “La buena compañía” es mi primera aproximación a su obra y me está encantando por su ausencia de artificios. Palabras cotidianas que se leen en un suspiro pero que se quedan en ti, difíciles de desprender.

“Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo 

con el frío de alguna palabra que no he dicho,

con un malentendido que temer,

ese hueco de torpe inexistencia

que a veces, gota a gota, se convierte 

en desesperación”

(Problemas de geografía personal)

“Palabra sobre palabra” de Ángel González

Creo que Ángel González es, junto a Bécquer (sí, ¿qué pasa? Soy un romántico) mi poeta favorito del mundo mundial planetario universal. Desde la primera vez que me crucé con un poema suyo (“Muerte en el olvido”) en la ventana de un autobús, no tengo nada más que admiración y envidia por este genio. Porque donde los demás vemos un atardecer él veía esto:

“El llamado crepúsculo

¿no es el rubor-efímero-del día

que se siente culpable

por todo lo que fue

-y lo que no ha sido?

Ese día fugaz

que, igual que un delincuente,

aprovecha las sombras para irse”.

Marchando una de cómic, marchando una de manga y marchando una de mangañol

No es una ilustración, no es un texto, ¡es mucho más! El cómic me encanta porque aporta maravillas visuales (¿quién no se ha quedado embobado observando los detalles en cada viñeta?) junto a la contundencia de un arco argumental que te cuenta una historia que puede transmitirte miles de ideas pero con una inmediatez apabullante (en comparación con una novela al uso). ¡Cuanta vida cabe en un cómic!

Ahora estoy leyendo “La guerra de Alan” de Emmanuel Guibert y conociendo los entresijos de la vida de un soldado americano (Alan Ingram Cope) en la Segunda Guerra Mundial. Previamente había leído “Martha y Alan” (precioso y nostálgico) y empiezo a sentir una agradable familiaridad con el protagonista. Es curioso leer los pormenores de sus recuerdos, incluyendo cómo se libró de unas ladillas contagiadas sin ánimo de lucro y el protocolo de conducción de un tanque. Un simple individuo en medio de uno de los mayores conflictos de la historia y la añoranza de una vida, aprendida y perdida, por causa de la barbarie y la estupidez humanas.

“Atelier of Witch Hat” de Kamome Shirahama, por otra parte, es mi ración manga de fantasía mágica. Un shonen muy shonen con un dibujo PRECIOSÍSIMO sobre una niña muggle en un mundo donde sólo unos pocos pueden practicar la magia. Sin embargo, la magia esconde un secreto que la protagonista (la cándida, dulce, entrañable, luchadora, aplicada y buena amiga, Coco) descubre por accidente. A partir de ahí, espoleada por un drama familiar, pondrá todo de su parte para prosperar en una escuela de magas donde a no todas les parece cándida, dulce, entrañable, luchadora, aplicada y buena amiga. Si te gusta Harry Potter, Terramar y las cosas cuquis, “Atelier of Witch Hat” es tu manga.

Y el broche de oro, el esperadísimo tercer volumen de “Chan Prin” de Xian Nu Studio. Las granadinas, Laura e Irene, vuelven a darle vida al instituto Royal House con una orla de personajes a cual más carismático. Cada nueva entrega de este mangañol (manga made in Spain= mangañol) es una buenísima noticia, ya que me divierto como un enano escogiendo las aventuras de Zoe, Indira, Drake, Volker y demás realeza adolescente. Sí,sí, es-co-gien-do porque “Chan Prin” es un elige tu propia aventura y los finales varían en función de las decisiones que tomes durante la lectura. La gente pensando que Netflix con “Bandersnatch”tenía la exclusiva de recuperar ese formato en 2019 y Xian Nu Studio ya llevaban años usándolo, desde sus tiempos de “Corazón de Melón” y ahora con “Chan Prin”. Así que ya sabéis, si os apetece pasar un rato muy divertido, amenizado con situaciones hilarantes, romance y la posibilidad de influir en las decisiones de los personajes, este es el mangaÑOL que necesitáis. Además, si os pica el gusanillo y queréis más Royal House, existe una aplicación de móvil (Chan Prin Gaelyka) para que el enganche sea multiformato.  Y es que buen dibujo+buen argumento= Xian Nu Studio. Para comprobar lo segundo, tendréis que fiaros de mi palabra o, mucho mejor, leer el cómic, pero para lo primero basta con echar un vistazo a la dedicatoria de la que tengo la suerte de presumir. Os presento a la maravillosa Indira:)

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It’s Indira, bitch!

Hasta aquí mi pila de lectura. ¿Vosotros que estáis leyendo últimamente? Si os apetece, dejad un comentario y me entero, y si no, me fiaré de vuestro gusto y esperaré que sean lecturas que os ayuden a desconectar, aprender y aguardar con ilusión ese momento del día en el que nos olvidamos de todo y vivimos infinitas vidas de papel.

 

Sobre Hyperion de Dan Simmons

Hyperion (Hyperion Cantos, #1)Hyperion by Dan Simmons

My rating: 4 of 5 stars

“Hyperion” de Dan Simmons es un libro vasto y complejo. Enseguida se nos suelta en medio de un argumento en plena aceleración, sin preámbulos, y es fácil perderse en los detalles. De hecho, si no fuera porque es una novela con tan buena fama, quizá la habría abandonado porque la ciencia ficción no es mi género favorito y Dan Simmons tiene una verborrea tecnológica que me resulta chirriante y molesta. Además algunos de los personajes son algo arquetípicos o están tan desdibujados que su única función es servir de pivote a la trama. Para más inri la edición que he leído tiene muchas erratas y la traducción es algo chocante en algunos párrafos.
¿Por qué 4 estrellas entonces?
Sencillamente porque me han encantado los relatos de los peregrinos (cada uno de un género diferente). Encajan entre ellos como piezas de un gran puzzle y dan forma a un universo desarrollado con una imaginación envidiable. Por eso, a pesar de su longitud (618 páginas) no se me ha hecho pesado.
Además, tiene algo que me recordaba a “La Comunidad del Anillo” con ese grupo de viajeros inconexos que se unen en una misión con poca esperanza de victoria. En definitiva, lo que empezó como una lectura incomoda fue creciendo en una novela llena de sorpresas y momentos emblemáticos.
¿Lo recomiendo?
Si os gusta la ciencia ficción, ya estáis tardando y si no, también porque entre cíbridos, teleyectores, tecnoNúcleos y gironaves habitan un montón de historias (bellas,divertidas,emotivas,salvajes) que, traspasan las barreras de los géneros literarios, y merece la pena leer. Así que no tengáis miedo y dejaos engatusar por Dan Simmons. Las Tumbas del Tiempo os esperan. 

Además, la historia vista desde dentro es siempre una confusa papilla digestiva, muy diferente de la vaca fácilmente reconocible que ven desde lejos los historiadores.

                                                                                                               Martin Silenus, poeta

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Sobre “La hora violeta” de Sergio del Molino

La hora violetaLa hora violeta by Sergio del Molino

My rating: 4 of 5 stars

El dolor agrieta a las personas aunque las fisuras que provoca son invisibles. En “La hora violeta” Sergio del Molino se expone al lector mostrándole la pesadilla que supuso la enfermedad y muerte de su hijo Pablo. Las grietas se hacen visibles en cada una de sus páginas.

Un libro escrito en primera persona que huele a rabia, llanto e impotencia. Sergio comparte su experiencia a modo de diario abierto para los lectores y, aunque el autor pueda caerte mejor o peor, la congoja de su imposible final feliz hace que a veces haya que abandonar la lectura unos minutos para coger aire.

No es una lectura agradable pero a mí me ha marcado y no me arrepiento de haberla elegido. Además, me encantan los libros que recomiendan canciones y cantantes. “La hora violeta” tiene una banda sonora muy concreta en la que orbitan grupos de rock y blues. Agradezco a Sergio del Molino el descubrirme el álbum “Let’s Just Stay Here” de Carolyn Mark & NQ Arbuckle y el traer de nuevo a mi radar a Johny Cash y a Ryan Adams. Voces rasgadas y melodías tristes que acompañan un libro rasgado y triste.

La próxima vez que vaya por un paseo marítimo y vea a una persona con la mirada perdida en el mar me preguntaré por las grietas que lo atraviesan, esperaré que no sean tan profundas como las de Sergio y su familia y me alegraré de que sean invisibles porque, a veces, incluso el sufrimiento ajeno es demasiado sofocante para tolerarlo.

Sólo puedo quererte de esta forma tan inútil y desquiciada. Sólo puedo acompañarte, aguantar tu mano en el dolor. Estás solo ante los monstruos, cariño mío. No sé ahuyentarlos, no sé evitar que te hagan daño.

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Sobre “Pronto será de noche” de Jesús Cañadas

“Las tres muertes de Fermín Salvochea” fue mi primer libro de Jesús Cañadas. Y me gustó mucho porque consiguió lo que solo los buenos libros pueden conseguir: que te olvides de todo mientras los estás leyendo. Suelo leer un ratito antes de irme a dormir y, a veces, la atracción del móvil es poderosa. Pero no esa vez porque mi atención estaba completamente en la historia que había construido Jesús Cañadas. Y durante el día me descubría con ganas de volver allí, a esos minutos de desconexión que me brindaba ese escritor desconocido.

Me apetecía leer alguna otra cosa suya, para ver si había sido un flechazo pasajero o realmente Jesús Cañadas es tan bueno como “Las tres muertes de Fermín Salvochea”. Así que compré “Pronto será de noche”(editado por Valdemar), lo leí en un suspiro y ahora puedo confirmar oficialmente que me encanta como escribe este señor.

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En esta novela el autor nos va guiando en un viaje por carretera lento y asfixiante. El fin del mundo ha llegado y la gente huye en masa de las ciudades, colapsando las vías de circulación y provocando el atasco definitivo. Literalmente. Y en ese monumental atasco se desarrolla “Pronto será de noche”, pero Jesús Cañadas ha escogido para nosotros un conjunto cerrado protagonizado por unas pocas personas que viajan en coche, autobús escolar y caravana. Y aunque existe la sensación de tragedia global y la certeza de que dirigiendo nuestros pasos unos cuantos vehículos delante o atrás viviríamos la desolación de otros, será con Alicia, Ruth, Tote, Inés, Abreu, Alfonso, Cándido, Samuel y un hippie misterioso con los que compartamos el FIN.

El libro es muy intimista, cosa que no me esperaba en una novela sobre la exterminación total de la vida en la Tierra. Pero lo relevante no es la situación a gran escala si no el desequilibro, la sed, el hambre y la locura que irán desintegrando, kilómetro a kilómetro, minuto a minuto, a cada uno de los protagonistas. Y eso lo leemos como si fuésemos nosotros mismos los que viajásemos dentro de esos coches, los que se ven obligados a detener el motor durante horas interminables y los que pasan miedo, calor, angustia y desamparo.prontoseradenoche2

No quiero contar mucho porque creo que cuanto menos se sepa de un libro antes de leerlo, más lo disfrutas. Este, por ejemplo, lo compré porque era de Jesús Cañadas y ni siquiera me fijé en la sinopsis. Solo sabía que era sobre el fin del mundo pero fue un fin del mundo con el que no contaba. Y me ha encantado e inquietado a partes iguales. Así que ya sabéis, si tenéis ganas de vivir una experiencia claustrofóbica y muy bien escrita, compradlo, ¡malditos!

Y me permitiré el lujo de adelantar un poquito con una comparación. Así que si queréis llegar vírgenes al apocalípsis dejad de leer ahora.  Realmente no es un spoiler como tal porque la sinopsis te cuenta más de lo que voy a decir ahora; pero si tuviera que compararlo con algo que haya leído previamente, creo que “Pronto será de noche” es el hijo perfecto entre “Los diez negritos” de Agatha Christie y “La carretera” de Cormac McCarthy.

En definitiva, ¡muy bien, Jesús Cañadas! Volveremos a vernos. Y es que entre Jose Antonio Cotrina, Jesús Cañadas y Gabriella Campbell le estoy cogiendo mucho cariño a la literatura de género escrita en español. Algún día caerá un Guillem López o una Mariana Enríquez . Pero buen, eso será otra historia y será contada en este mismo lugar.prontoseradenoche3

“Esto es lo que pasa cuando el mundo se acaba” Jesús Cañadas

 

Sobre “La primera ley” de Joe Abercrombie.

Septiembre ha llegado y vuelve la actividad al bloC. ¿Vuelve? ¿Con actualización semanal y constancia temporal? No lo sé. Tampoco quiero emocionarme que luego la vida te va dando trajín y 24 horas no cunden tanto como pudiera parecer. De todos modos, como dijo Julia Roberts en “Pretty Woman”: “Bueno, pero ahora estoy aquí”.

He leído muchos libros que no he reseñado y me da pereza ponerme a ello (porque son unos cuantos). Quizá haga una entrada con reseñas relámpago para hablar un poquito de lo que me ha gustado y lo que no, pero el lunes terminé la trilogía “La primera ley” de Joe Abercrombie y ¡OH, DIOS MÍO! tenía que reseñarla porque si existiera una primera ley lectora  para los amantes de la literatura fantástica debería ser “No llores esperando a Martin y Rothfuss porque Abercrombie te espera con los brazacos abiertos y una cantidad indecente de cuchillos. ¡Lee a Abercrombie”.

Tampoco voy a venir ahora de experto en Abercrombismo porque tiene varios libros y yo solo me he leído los tres que conforman la trilogía “La primera ley”: “La voz de las espadas”, “Antes de que los cuelguen” y “El último argumento de los reyes” (todos publicados en Alianza editorial con traducción de Borja García Bercero) pero me han gustado taaaaaaaaaaaaaaanto que me he enamorado y estoy encantado de poner mi granito de arena en difundir su oscura palabra.

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Imagen de www.joeabercrombie.com

¡Leedlo! ¡Leedlo! ¡Leedlo!

¿Por qué debes leer a Joe Abercrombie?

  • Las escenas de acción están tan bien contadas que parecen parte de una película en la que el director sabe cómo montar coreografías de combate espectaculares. Si la primera temporada de “Daredevil” en Netflix o “John Wick” fuesen un libro, lo habría escrito Joe Abercrombie.
  • Tiene cierto encanto Tolkiendil pero de una manera retorcida y con personalidad propia. No puedo adorar más “El señor de los anillos” y Abercrombie plantea algunas situaciones con aroma a Tolkien (al menos las gafas 3Dtierramedia que siempro llevo puestas me han hecho ver algún atisbo) pero dotadas de una vida independiente y salvaje a la obra del Maestro. Por ejemplo, si Abercrombie hubiera dirigido el asedio a Minas Tirith hubiera sido mejor para todo hijo de Gondor salir por patas de allí. ¡No hay piedad para humanos ni edificios!
  • El punto anterior tiene que ver con lo que se conoce como estilo “Grimdark” ¿vale fantasía oscura para describirlo en español? Los personajes están sujetos a las leyes del realismo cínico y pesimista en el que si algo puede salir mal, probablemente saldrá peor.
  • Se hace uno una idea muy clara de la compleja gama de grises que dan forma a los protagonistas. Con los personajes secundarios me he perdido un poco porque algunos no me importaban, pero…¡Ay, los protagonistas! Glokta, Logen, Jezal, Bayaz, el Sabueso, etc, son auténticos cabronazos a los que se les pilla a veces cariño, a veces asco y siempre ganas de saber cómo terminarán sus andanzas. Se equivocan, se caen, se levantan y no son infalibles. La luz y las sombras que tenemos todos, lo bueno y lo malo de la naturaleza humana.
  • Buen ritmo, golpes de humor e interés por avanzar en la trama. Vamos, que engancha. Me acosté a las dos de la mañana en un día laboral porque no podía parar de leer. Un capítulo más y me acuesto.

Y bueno, hasta ahí mi oda a Joe Abercrombie. Estoy deseando leer el resto de sus libros (“La mejor venganza”, “Los héroes”, “Tierras rojas”, “Filos mortales” y la futura nueva trilogía) y cuando lo haga comentaré mis impresiones en este bloC actualizadísimo y repleto de entradas variadas. O puede que no, al fin y al cabo hay que ser realista;P 

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“¿Cuándo, exactamente, me convertí en…esto? Poco a poco, supongo. Las acciones se suceden una tras otra y van trazando un camino que no tenemos más remedio que recorrer porque siempre encontramos alguna razón para seguir adelante. Hacemos lo que hay que hacer, lo que nos mandan, lo que nos resulta más fácil. ¿Qué otra cosa podemos hacer sino ir resolviendo uno por uno nuestros sórdidos problemas? Y llega un día en que, al levantar la vista, descubrimos que somos…esto”.
“El último argumento de los reyes”. Joe Abercrombie.

 

Sobre “The Steel Remains” (Sólo el acero)

Tengo pendiente terminar el cuento del troll Sam y sus hijitos. Me falta ponerme a escribirlo y ver qué sale. El desenlace lo tengo claro en mi cabeza, lo que pasa que cuando estoy tecleando, mi mente se expande y es propensa a metamorfosear la idea original en algo distinto. Por eso, hoy que ando escaso de tiempo debido a tareas domésticas y al archienemigo de la productividad, también conocido como Netflix (estoy enganchadísimo a Fullmetal Alchemist) voy a dejar en suspensión a Sam y su prole.

Sin embargo, no quería dejar abandonado el bloC (porque este año me he propuesto hacerle caso), así que se me ha ocurrido escribir una reseña de alguna de mis últimas lecturas, y la afortunada ha sido:

The Steel Remains. Richard Morgan

Me lo compré en inglés en uno de mis impulsos consumistas. Y fue un impulso tan intenso que me pillé la trilogía completa, a pesar de que me chirriaba que los formatos fuesen distintos. Cuando los veo tan inconexos en la estantería me entra un poco de TOC. Pero bueno, lo hecho, hecho está.

Empecé a leer The Steels Remains y la verdad es que me estaba pareciendo una novela bien construida con un protagonista de lo más carismático. El problema vino cuando me di cuenta de que me pasaba más tiempo buscando en el diccionario que otra cosa. Cuando entiendo la idea principal de cada párrafo, a pesar de que alguna palabreja en inglés se me escape, puedo disfrutar de una lectura agradable. Pero no era el caso. ¿Quién es este Richard Morgan y por qué ha hecho descender mi autoestima inglesa a nivel A2? El caso es que tuve que tirar la toalla porque leer es un placer y cuando no te lo pasas bien, lo sufres o sientes que estás haciendo deberes para la EOI, lo mejor es dejarlo.DSC_0914

¡¡Aunque claro!! Había entendido lo suficiente para engancharme a la historia, así que lo tuve que buscar en español para poder continuar las aventuras de Ringil en mi lengua materna.  Y es que uno no se da cuenta de la maravillosa labor que desempeñan los traductores hasta que se topa con un tocho cargado de vocabulario y complejidad. Manuel de los Reyes es el traductor que ha hecho posible el milagro de acercar el mundo de Richard Morgan a mi vida lectora. ¡¡Gracias!!

Admito que tengo clavada la espinita de leer las siguientes entregas de A Land Fit For Heroes (The Cold Commands y The Dark Defiles) en inglés. Los dos tochos me miran, con su tamaño desigual y su palabrería, desafiándome desde la estantería. Sé que algún día tendré el nivel suficiente para devorarlos con placer, pero de momento, a entrenar con lecturas más asequibles para mis posibilidades cerebrales anglosajonas. Por suerte, la trilogía Tierra de Héroes se puede leer integra en español, pues los dos títulos que permanecían inéditos en nuestro país han sido publicados recientemente bajo el sello de Alamut. (El Gélido Mando y La impía Oscuridad)

Reseña de Sólo el acero de Richard Morgan

solo el aceroY bueno, que me estoy desviando de la reseña. ¿Veis como no miento cuando digo que mi cabeza divaga cuando tecleo?XD. Sólo el acero es un libro que gira en torno a tres personajes, con un pasado en común, cuyo punto de vista y recuerdos tejen el trasfondo de un mundo muy amplio. El conflicto bélico que los unió (la gran batalla de la Quebrada del Patíbulo contra los hombres lagarto) ha quedado sepultado  por los años y olvidado junto a los héroes que lucharon en él. ¿Pero quienes son esos héroes?

De los tres (Ringil, Archeth y Degan), Ringil es el que tiene más peso en la narración. Un protagonista que me ha caído bastante bien. No se anda con rodeos para manchar el filo de su espadón mágico Críacuervos con sangre, ni para estrellar su puño en cabezas enemigas, pero su personalidad está muy bien construida (se cimienta en flashbacks de un pasado que ha forjado su forma de ser y de actuar) y le he cogido cariño. Ringil es un niño rico, repudiado por su padre por ser homosexual, que ha madurado en  la batalla y vive, como pez fuera del agua, en un mundo que no lo necesita.

También tenemos a Archeth y a Degan. Cada uno con sus propia mochila de dolor, motivaciones y deseos. Los capítulos se reparten  entre estos tres héroes, por lo que seremos capaces de conocerlos a fondo. Richard Morgan consigue que te preocupes por la vida de la honorable Archeth en una ciudad corrupta hasta la médula o por las conspiraciones que atrapan a Degan (la película Pantera Negra me hizo acordarme de algún que otra desventura de este luchador nómada).

En resumen

Sólo el acero es una novela llena de acción, sexo, intriga, política, violencia y fantasía. Hacía tiempo que no leía nada tan fresco y, además, estoy encantado con que haya personajes del colectivo LGTB sin que provoquen la sensación de estar allí para llenar un cupo. La orientación sexual de Ringil o Archeth es simplemente una parte más del mosaico de su identidad. 

Sólo el acero me ha parecido una lectura muy disfrutable. Hacía tiempo que no leía algo que derrochase tanta imaginación. Me fascinan las criaturas que pululan por sus páginas y el equilibrio entre fantasía rolera y crueldad grimdark.

¿Se parece a algo que haya leído antes? Cada novela es una entidad en sí misma, pero si tuviera que compararla con algún otro libro, Sólo el acero estaría más cerca del exotismo de La espada rota de Poul Anderson (con sus criaturas ferales y magia desatada) que de la seriedad oscura de las novelas de G.R.R Martin.