Sobre lo que se ha de hacer

Levántate temprano, antes de desayunar medita durante 10 minutos. Respira, inspira. Una respiración profunda y diafragmática. ¡No te olvides de usar el diafragma! Pon la mano en tu estómago y nota como se hincha el abdomen. Si es el pecho lo que se ensancha, lo estás haciendo mal. ¿No querrás hacerlo mal? Sé eficiente, sé eficaz, sé tu mejor versión.

Cuando termines de meditar, te toca escribir, dar las gracias, empezar el día con energía positiva. ¡No seas negativo! Anota lo bueno en un papel, escríbelo a mano para estimular el Sistema de Activación Reticular. ¿Has terminado ya?  ¡Sigamos!

Tómate un café con leche y sin azúcar. ¿Compraste leche vegetal? No se te ocurra usar leche de vaca en tu café. ¡No seas bárbaro! ¿No te he repetido mil veces que los humanos son los únicos animales que continúan bebiendo leche tras la lactancia? Evita la leche y sus derivados a toda costa. ¿Cómo que los humanos también son los únicos animales que fabrican microondas? ¡No me repliques y no me hagas hablar de ese electrodoméstico cancerígeno! No pierdas el tiempo, debes continuar con la rutina. ¡Avanza! ¡Siguiente paso!

Ya has entrenado tu mente; es el turno del cuerpo. Músculos, tendones, articulaciones. Tu cuerpo, tu templo. La grasa no es aceptable, es de débiles, de gente que no se mima, que no se quiere a sí misma. Sé eficaz, sé eficiente, sé tu mejor versión.

Corre 30 minutos, ¿qué distancia has recorrido? ¿cuántos pasos? ¿qué sentencia tu pulsera inteligente? Ah, y que no me entere de que no has estirado. ¡Necesitas estirar! No eres una alcayata, la flexibilidad es tu aliada contra las lesiones. ¡Estira!

¿Eso que veo es una lista de reproducción de Spotify? ¡No! Escucha las noticias, ¿cuál es la última catástrofe que amenaza con colapsar el país? ¡Debes estar al día de la actualidad! Pero recuerda que detectar los sesgos es tu obligación de ciudadano responsable. ¡Investiga! Escucha, lee y contrasta en medios de información con ideologías opuestas, continúa, sigue, vamos. ¿Has sacado tu propia conclusión? ¿No estarás atrapado en la posverdad? ¡Twittea sobre ello! Revisa tu timeline. ¿No pensarás ir por la vida descuidando tu marca personal en RRSS? ¡¿Es que nadie va a pensar en el branding? ¡Tú sí! Tú eres eficaz, eficiente, tu mejor versión.

Ahora a la ducha, ¡rápido! Una ducha fría, las duchas de agua fría reactivan el sistema nervioso, mejoran la circulación. Las duchas de agua caliente son para cenutrios ineficaces, ineficientes y perdedores..

Ha llegado uno de los momentos más importantes de la mañana. ¡Dirígete hacia tu armario! Elige la ropa con cuidado, el estilismo es fundamental, ¿qué imagen quieres mostrar al mundo? Tu look dice mucho de ti, es tu carta de presentación, al igual que tu piel. Pero de tu piel ya te has encargado, ¿o no? Creo que ya recapacitaste sobre lo crucial que es una piel hidratada y ya habrás exfoliado tu cutis, limpiado los poros (los poros no respiran diafragmáticamente, pero respiran). Ya te has aplicado la crema de día con un toque de protección solar y anoche te aplicaste cuidadosamente la loción reafirmante para evitar bolsas y ojeras, usando el dedo anular  para no ejercer presión sobre la frágil piel del contorno de ojos, con movimientos circulares en sentido contrario a las agujas del reloj. Lo hiciste, ¿verdad? ¡No me decepciones!

Zapatos limpios y estilosos, pantalones y camisa planchados. La ropa combina. ¡Bien hecho, tigre! Ahora sal a comerte el mundo. Abre la puerta, saluda al vecino, sé amable, camina erguido y no te olvides de apretar el culo de vez en cuando. ¡No me mires así! Ya lo hemos hablando mil veces. Ejercitar la zona perineal es imprescindible para evitar problemas de incontinencia urinaria en el futuro. Aprieta los glúteos y fortalece el suelo pélvico. Aprieta el culo y sonríele al vecino.

En el trabajo sé asertivo, gestiona bien tu tiempo, cumple plazos, innova, diferénciate del resto. No quieres ser uno más, ¿verdad? Prescindible, una simple herramienta. ¡No! Si vas a ser un objeto sé una bisagra y que las cosas no se muevan sin ti. Pero aprende a delegar, juega en equipo, sé cercano pero no caigas en el colegueo, sé profesional, busca nuevas metas, no te conformes, ¿estás ganando lo suficiente? ¿cómo es tu horario? ¿No te has leído la jornada laboral de no sé cuantas horas? ¿Estás usando el método GTD? No me decepciones. Sé eficiente, sé eficaz, sé tu mejor versión.

Hablemos de comida.  5 comidas al día, proteínas, hidratos, vitaminas, grasas, huye de los procesados, sólo comida real sólo #realfood para ser un auténtico #realfooder. Eres lo que comes, así que no comas mierdas. ¡Bebe agua! Mucha, dos litros, siempre que tengas sed y nada de alcohol ni de zumos. ¡Los zumos son azúcar líquido! Bebe agua, infusiones, té y café, pero si bebes café o té, corre a lavarte los dientes antes de que se te manche el esmalte. ¿No pensarás sonreír sin una sonrisa blanca y radiante?

La nutrición es un gran tetris y debes encajar todas las piezas de la forma correcta, de la forma equilibrada. ¡Ya sabes cómo hacerlo! No actúes como si no siguieras al nutrinfluencer, como si no hubieras leído su libro ni visto sus stories. ¿A qué estás jugando? No me decepciones. La alimentación es primordial, la alimentación lo es todo. Respira, mastica, saborea cada bocado, bebe agua. ¿Cuantos litros has de beber? ¡Repítelo más fuerte que no te oigo! ¿2 litros? Muy bien. Así me gusta, que te mimes. Porque una persona que se mima no se hubiera comido el donut que tenías en la mano el otro día. ¿Me equivoco? De haberlo engullido con ansia y deleite deberías sentirte muy mal. ¡Fatal! ¿Estás arrepentido? ¿Dirías “lo siento, no volverá a ocurrir”? Podrías decirlo, sí, pero no sería suficiente. ¡Tira para el Crossfit!

Quema calorías, respeta tu cuerpo, entrénate, progresa, supérate cada día, levanta más peso, salta más alto. No gain, no pain.

¿Estás visitando a tus padres? ¿Estás activo en el grupo de Whatsapp de la familia? ¿Estás cuidando tu vida social? Unas tapas con los amigos, la peña de fútbol, una escapada rural, una reunión de antiguos alumnos. Forma parte de algo, cultiva tus relaciones con esmero, con eficiencia, con eficacia y con dedicación

Y no te olvides de leer, lee mucho. ¡No! Ese libro no, este otro, ese del que todo el mundo habla ahora, ese otro fue la sensación editorial de la semana pasada, ¿no subiste foto a Instagram? Sí, hombre, junto a esos comentarios sobre la nueva serie que fue la mejor producción audiovisual en décadas durante casi 10 días.  ¡No pierdas el ritmo! El libro de moda, el meme de moda, la bronca de moda, la crisis de moda, la peli de moda

Duerme 8 horas, forma una familia, cómprate una casa bonita, ordena tu vida con Marie Kondo, gestiona tu dinero con el método Kakebo, únete a un club, sé el mejor en tu trabajo, desarrolla tu lado creativo, planta un árbol, ten hijos, sé un activista, lucha por una causa, tira muchas fotos, sal guapo en las fotos, ten “me gusta” en las fotos, haz deporte, dibuja, conduce, no contamines…

¿Qué te pasa? ¡No me pongas esa cara!  ¡Sé eficiente! ¡Sé eficaz! ¡Sé tu mejor versión! Sigue mis instrucciones, la vida es así, eres lo que el mundo espera de ti.


 

Hasta aquí el segundo ejercicio del libro “La epifanía de las 3 A:M”  que consiste en escribir algo usando muchos imperativos.

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Sobre epifanías y escritura creativa

 

¿El escritor nace o se hace? Supongo que un poco de todo, pero la práctica nunca viene mal y me gustaría algún día ser capaz de darle forma a unas ideas que tengo en mente. Con el objetivo de mejorar, ya que no puedo ir aun curso de escritura creativa (¿servirán para algo?) me compré el libro “La epifanía de las 3 A:M” de Brian Kiteley traducido por José Luis Amores y publicado por Palido Fuego. Incluye chorrocientos ejercicios para sacar músculo narrativo y hoy escribo aquí el resultado del primero de todos. No sé yo si esto de escribir, sin nadie que te corrija o te de feedback, va a acabar en buen puerto. Repetir mil veces algo mal hecho sólo te convierte en un un experto en mediocridad pero mira, ¿no dicen que lo peor de la vida es arrepentirse de las cosas que no se hacen? ¡Qué demonios! Voy a escribir bajo la tutela inexistente del tal Brian Kiteley. Más valen 200 mediocridades que un bloc de notas en BLANCO nuclear.

epifania
Mi profe posando

Se supone que tenía que escribir 600 palabras en primera persona usando únicamente (yo,me,mi) una vez. Al final han sido 540 con mucho “yo,mi,me,conmigo”;menos mal que los Brian Kiteley ausentes no puede dar tirones de orejas. Sin más dilación, he aquí mis primeros deberes narrativos.


 

Vagaba por un parque del centro cuando decidí sentarme en un banco. Cerca de mí había una pareja conversando. Ella llevaba pantalones vaqueros, camiseta de rayas y una coleta. Él prácticamente lo mismo, variando la coleta por un corte al uso, de esos que dan aspecto de tarta de pelo. Se les veía sincronizados e inquietos, y yo cual voyeur inevitable, me quedé escuchándoles (es menos tedioso que andar sin rumbo).

Ella hablaba, él hablaba. Esperaban su turno para decir algo pero no me dio la impresión de que lo que decían estuviese afectado por lo que acababan de escuchar. Era una conversación típica, quizá. Un monólogo de dos jugadores, un discurso fragmentado, como hablar a una pared que pestañea. O eso pensaba yo. Juzgar a otros, al igual que escucharlos a hurtadillas, es demasiado sencillo. ¿Dónde están mis palomitas?

A él no le iba bien en el trabajo porque su jefa le tenía manía. A ella le iba mal en el paro porque estaba harta de vivir con sus padres. ¿Desearía ella tener una jefa de la que poder quejarse? Mientras las palabras saltaban de un lado a otro, como una pelota en un partido de tenis, la tarde se iba enfriando. Y la envidia me arañaba como agua helada. Pronto anochecería y ella volvería a la intimidad relativa de su hogar, él patalearía por otro martes bajo la tutela de su jefa inquisitiva. A ellos, estoy seguro, les sonaba fatal. Pero a mí no. A mí no.

Otras personas caminaban por la vereda, cerca del césped, pero se escapaban entre mis tímpanos sin darme tiempo a buscar pistas sobre sus vidas. Por suerte mis ojos seguían atentos a las claves de su vestuario y su forma de andar, creando esquemas mentales y jugando a encasillarles. Condenado sin las ansiadas palomitas, deseé ir al kiosko a por un paquete de pipas. ¡Qué manjar! Imaginé el crujido entre los dientes y la sal en la lengua. Serían un complemento perfecto en esa tarde de primavera que se iba convirtiendo en noche. Una pena no poder comer.

De pronto, un grupo de adolescentes uniformados con pantalones rabicortos y móviles enormes repararon en el banco donde estaba sentado. Dijeron “un banco libre, vamos”. Y allí se sentaron. Lo llenaron todo de hormonas y silencio intermitente. A veces se reían de algo y se congregaban alrededor de alguna de las pantallas. Uno de los chicos puso una canción bastante molesta y bastante alto. La pareja de camiseta de rayas, coleta y tarta de pelo debió sentir su tranquilidad invadida porque recogieron sus palabras y se marcharon.

Yo me quedé allí, sentado en un banco repleto de adolescentes que no me veían. Una de las chicas, la que estaba más cerca de mí, se quejó del frío repentino. “¿Nos vamos ya o qué?”. No le hicieron caso pero ella se puso de pie y se alejó de mí. Quise disculparme pero no serviría para nada. Es una pena que los muertos no comamos palomitas, no comamos pipas, no hablemos.niebla

Al rato ellos también se fueron. Todo el mundo se fue y la vereda se quedó igual de sola que yo.

Sobre abismos y miradas

Profundos abismos entre los dos, oscuros sentimientos en mi interior;

sin embargo, las sombras están ligadas a la vida y nada en ella perdura mucho tiempo.

Tú y yo estamos juntos. Yo te miro. Tú me miras. Pero sólo yo puedo verte.

Ya he comprendido que no puedo estar contigo, ni siquiera ya me duele.

No hay lágrimas en mi cara, sólo nostalgia en mi corazón y recuerdos en mi mente.

Ahora una nueva luz extingue este sufrimiento.

Te miro y sé que no me ves; ya no me importa. Hay más miradas alrededor, brilla en mis ojos otro resplandor.

Tú y yo siempre estaremos cerca, sólo tus manos se alejan de mí.

Nuestras risas siguen jugando juntas, nuestros sueños son amigos. Puedes contar conmigo.

Me miras, te miro, te quiero. ¿Qué más puedo pedir?

La reina de la inmensa desdicha. Día 16

Su madre le había vuelto a repetir que se comportaba como un zombie, que no podía pasarse el día encerrada en su habitación, que ni siquiera iba al salón a ver la tele. Y no tener ganas de ver la tele es un síntoma preocupante.

Habían pasado muchos días, puede que incluso un par de semanas o tres. Quién sabe, a quién le importa.

Lo único que le apetecía hacer era nada en absoluto excepto escuchar música y rumiar pensamientos, recordar, quedarse en blanco, volver a recordar y sumirse en un profundo pantano de lamentaciones.

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Photo by Alice Alinari on Unsplash

 Su pequeño gran logro contra la apatía total consistía en arrastrarse cabizbaja a la mesa a mordisquear el almuerzo y la cena; había desarrollado la habilidad de responder con monosílabos cuando creía escuchar su nombre en las conversaciones con su familia. Reaccionaba a ello articulando un “sí” o un “no” de forma indistinta.

Era tal su pesadumbre que no hubiera sido raro que una comitiva solemne hubiera derribado la puerta de su cuarto para coronarla Reina Gris del Corazón Resquebrajado y la Inmensa Desdicha.

La reina de la inmensa desdicha. Día 1.

Estaba tumbada en la cama escuchando una canción cuya melodía hacía pensar que dentro de aquel cuarto se estaba celebrando un entierro. Una imagen patética: el pelo alborotado, la ropa tirada en la silla y por el suelo, la persiana medio echada y la banda sonora de funeral. Otras veces había estado con el pelo alborotado y la ropa desperdigada por el cuarto, pero claro, los sonidos que se escuchaban en esas ocasiones no eran precisamente fúnebres.
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Se le ocurrió que estaría bien levantarse para inspeccionar el frigorífico, aunque en la última incursión no había descubierto nada apetecible; desde luego no helado de tarta de queso ni nada parecido. Podría salir a comprar pero era domingo y estaba todo cerrado, así que no iba a poder emular a Bridget Jones a pesar de tener un día emocionalmente muy Bridget. No había helado y emborracharse en el salón al grito de “All by myself” estaba totalmente descartado. ¿Qué habrían pensado sus padres?
Ella si que era desgraciada y no esa inglesa rubia con piso, trabajo y helado en el congelador. Dio otra vuelta sobre la cama y se puso a mirar el techo mientras la tarde de domingo se convertía poquito a poco en noche.

Sobre cafés y pisos en el centro

Hubo un tiempo en que escribía fragmentos de historias que iban surgiendo en mi cabeza. Historias inconexas e inconclusas. Para muestra un botón. O un café.

Sentada tomando café, removiendo el azúcar con la cucharilla. Su acompañante parloteaba y ella asentía con la cabeza. No le prestaba atención, pero llevaba muchos años viviendo en sociedad para saber que a la gente no le gusta que parezca que no te interesa lo que dicen.
-Me encanta la casa que me compré.
Ajam
-Es espaciosa, con 3 dormitorios, cocina, 2 cuartos de baño, salón…
Ajam
– La hipoteca me sale por un pico, pero quiero tener algo mío. Cuando termine de pagarla tendré 89 años y demencia senil, pero, ¡qué diablos!
Ajam

Seguía dándole vueltas a la cuchara, de hecho, le había dado tantas, que más que disolver azúcar parecía que pretendía crear su propia versión del Triángulo de las Bermudas. Con un poco de suerte un avión se precipitaría encima de la taza; aunque sospechaba que él sería capaz de enumerar las ventajas de vivir en el centro incluso si una mole en llamas hiciera acto de presencia.

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Photo by Mikesh Kaos on Unsplash

 

Sobre engaños y sonrisas

No recuerda el momento exacto en el que su corazón se convirtió en un holograma gris. Afortunadamente, la gente que le rodea no ha notado el compás triste de sus latidos y él lo oculta tras una caja fuerte revestida de inercia y sonrisas puntuales.
Estuvo muy asustado pensando qué pasaría si la gente descubriera que, añorando la primavera, había caído en las garras del otoño. No quería que supieran que era adicto al mes de octubre, que caminaba entre las hojas marchitas ciego a todo excepto a la desesperanza.
Pero todo eso quedó lejos.  El tiempo es sabio y le ayudó a pintar la fachada de su mundo de un color artificial. Sus familiares, conocidos y amigos admiran el resplandor opaco que dibujan unas palabras dichas con la convicción suficiente para engañarlos a todos. A todos excepto a él mismo.

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Photo by Bram Gerinckx on Unsplash