Sobre libros y asesinatos

El otro día leí una novela corta (89 páginas), un ejemplar sin corregir de “Quién mató a mi padre” del escritor francés Édouard Louis, que publica Salamandra en septiembre (ya mismo, vamos). Con lo inmensa que es mi pila de lectura, normalmente suelo ignorar estos obsequios promocionales porque prefiero leer lo que me apetece antes que lo que “quieren” que lea. Pero dio la casualidad de que “Quién mató a mi padre” llegó en buen momento porque al estar traducido al español (por Pablo Martín Sánchez) supuso un soplo de aire fresco a mi lectura a trompicones de otra novela en inglés que tengo a medias. ¡Los traductores, desde luego, tienen el cielo ganado con su labor! Es maravillosa la fluidez y la comprensión cuando lees algo en tu idioma y no tienes que estar suponiendo y buscando en el diccionario. Pero bueno, no nos desviemos del tema. mato a mi padre

“Quién mató a mi padre” es una obra de no ficción en la que el autor recopila, de manera inconexa, una serie de momentos vividos con su familia, centrándose en la figura paterna (de hecho, escribe dirigiéndose a su padre, como si se tratase de una carta o una transcripción de un mensaje de voz).

Es una obra que va de lo íntimo (cenas de navidad, regalos, discusiones y viajes en coche) a lo sociopolítico (¿cómo afectan las decisiones que se toman en el parlamento al día a día de la clase obrera?). Y es algo sobre lo que suelo pensar. Somos los responsables de nuestra propia felicidad pero al vivir en sociedad, afectados e influidos por ella, ¿somos los únicos culpables de nuestras miserias? En el libro Édouard Louis reflexiona sobre ello y da nombres y apellidos de los políticos franceses cuyas opiniones y medidas impactaron directamente sobre la vida de su padre. A peor. Sentencias que personas perfumadas firman en salones relucientes. Luego se lavan las manos y otros se desloman, enferman y, con el tiempo, dejan de ser útiles y, por tanto, cargas de las que deshacerse antes de que chupen demasiado del bote.

Ese sería mi resumen.

Es una novela emotiva que habla sin tapujos de ricos, pobres, currantes, minorías, mayorías, leyes, dinero, recortes, sanidad  y toda la electricidad que se condensa en el aire antes de estallar en un relámpago deslumbrante. Voltaje liberado. Revolución, aunque sea por dentro y se expanda silenciosa como una úlcera.

Quizá nunca haya tormenta pero la frustración por una situación injusta e insostenible se refleja con fiereza en las 96 páginas de esta novela escrita por un hombre homosexual de 26 años sobre su infancia y los recuerdos con su padre, un trabajador infeliz tratando de aparentar normalidad en un sistema que lo oprime. Una novela sobre un hombre tratando de decir a su padre que lo quiere.

Ellos hacen la política, pero la política apenas tiene ningún efecto sobre sus vidas. Para las clases dominantes, la política es a menudo una cuestión de estética: una manera de pensarse, una manera de ver el mundo, de construirse como individuos. Para nosotros, era vivir o morir.

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Sobre pilas de lectura y cumplir en mayo

Entre unas miles de cosas y otras miles de otras los días se desploman del calendario y las actualizaciones de este blog escasean. ¡Con lo motivado que estaba! Es difícil mantener una racha sin tiempo pero, como me propuse al menos una entrada al mes, aún puedo salvar los muebles de mayo. Hoy tenía un ratito y aquí estoy.

Lo malo es que no tengo nada planeado y más vale prevenir que escribir, pero claro, eso de la planificación también requiere tiempo y como me ponga ahora a estrujarme los sesos para crear contenido interesante y original, me veo que se va a quedar todo en un mayo virgen e iletrado. ¡No puede ser! Pero…¿sobre qué escribir sin planificación?

Fácil. Sobre libros. ¡Libros! ¡Libros! Más concretamente sobre los libros que estoy leyendo ahora, esos que se acumulan como un torreón insaciable en mi mesita de noche. Predominan la fantasía, el cómic y la poesía, pero, sobre todo, prevalecen las ganas de leer. Ay, ¡leer! Esa afición en apariencia tan sencilla que sólo requiere minutos, silencio (o música adecuada), un rinconcito confortable y cierta energía cerebral. Y aunque siempre me las apaño para un reencuentro literario antes de irme a dormir, a veces estoy tan cansado que no consigo mantener los ojos abiertos más que una decena de párrafos. Por eso mi pila de lectura parece eterna y llego a ella cada noche como un vampiro susurrante. “He cruzado océanos de tiempo para encontrarte” le digo al libro de turno. Y no exagero. ¡Qué corto y qué largo puede llegar a ser un día!

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A leer un rato. ¡Excelente!

Recapitulemos. Los libros que me están haciendo compañía este mes son los siguientes:

“Brujerías” de Terry Pratchett

Todos los libros de este autor deberían venir con un subrayador debido a su fascinante capacidad para esparcir perlas de sabiduría filosófica entre montones de humor inglés. Yaya Ceravieja sigue brillando como la gran bruja que es y, mientras tanto, un reino debe ser salvado del peligro más acuciante de todos: la ausencia de amor. Además, sale un gato gordo y malhumorado (Mandón). ¿A qué esperáis? ¡Leed a Pratchett!

“Era uno de esos escasos individuos concentrados en el momento. La mayoría de la gente no lo es. Viven sus vidas como una especie de borrón en torno al punto donde se encuentra su cuerpo, anticipándose al futuro o aferrándose al pasado. Suelen estar tan preocupados con lo que sucederá que sólo averiguan lo que sucede cuando ya ha sucedido. Así son la mayor parte de las personas. Aprenden a tener miedo porque no saben lo que va suceder. Y ya les está sucediendo”.

“Siege and Storm” de Leigh Bardugo

¿Qué decir de la segunda parte de la trilogía “Shadow and Bone” que avanza a través del Grishaverso? Empecemos por lo bueno; me sirve para aprender inglés, tiene algún que otro personaje cuyo destino todavía no me resulta del todo indiferente y  el cauce que está tomando la trama me está sorprendiendo gratamente. A pesar de todo, la sensación general es muy tibia y la desgana se apodera de mí y acabo metiéndome en Twitter cada vez que intento progresar en su lectura. ¿Será él? ¿Seré yo? Ya veremos.

“You two have a bad habit of acting like fools and calling it heroic”.

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Libros, posad.

“La buena compañía” de Luis García Montero

No sé hablar de poesía. No recuerdo ya lo que aprendí de métrica y rima en el colegio, así que nada puedo aportar como introducción a una antología de Luis García Montero. Quizá hinchar un poco el pecho con el orgullo de la tierra de ver a granadinos llegando lejos en sus disciplinas (es el actual director del Instituto Cervantes) y también añadir que “La buena compañía” es mi primera aproximación a su obra y me está encantando por su ausencia de artificios. Palabras cotidianas que se leen en un suspiro pero que se quedan en ti, difíciles de desprender.

“Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo 

con el frío de alguna palabra que no he dicho,

con un malentendido que temer,

ese hueco de torpe inexistencia

que a veces, gota a gota, se convierte 

en desesperación”

(Problemas de geografía personal)

“Palabra sobre palabra” de Ángel González

Creo que Ángel González es, junto a Bécquer (sí, ¿qué pasa? Soy un romántico) mi poeta favorito del mundo mundial planetario universal. Desde la primera vez que me crucé con un poema suyo (“Muerte en el olvido”) en la ventana de un autobús, no tengo nada más que admiración y envidia por este genio. Porque donde los demás vemos un atardecer él veía esto:

“El llamado crepúsculo

¿no es el rubor-efímero-del día

que se siente culpable

por todo lo que fue

-y lo que no ha sido?

Ese día fugaz

que, igual que un delincuente,

aprovecha las sombras para irse”.

Marchando una de cómic, marchando una de manga y marchando una de mangañol

No es una ilustración, no es un texto, ¡es mucho más! El cómic me encanta porque aporta maravillas visuales (¿quién no se ha quedado embobado observando los detalles en cada viñeta?) junto a la contundencia de un arco argumental que te cuenta una historia que puede transmitirte miles de ideas pero con una inmediatez apabullante (en comparación con una novela al uso). ¡Cuanta vida cabe en un cómic!

Ahora estoy leyendo “La guerra de Alan” de Emmanuel Guibert y conociendo los entresijos de la vida de un soldado americano (Alan Ingram Cope) en la Segunda Guerra Mundial. Previamente había leído “Martha y Alan” (precioso y nostálgico) y empiezo a sentir una agradable familiaridad con el protagonista. Es curioso leer los pormenores de sus recuerdos, incluyendo cómo se libró de unas ladillas contagiadas sin ánimo de lucro y el protocolo de conducción de un tanque. Un simple individuo en medio de uno de los mayores conflictos de la historia y la añoranza de una vida, aprendida y perdida, por causa de la barbarie y la estupidez humanas.

“Atelier of Witch Hat” de Kamome Shirahama, por otra parte, es mi ración manga de fantasía mágica. Un shonen muy shonen con un dibujo PRECIOSÍSIMO sobre una niña muggle en un mundo donde sólo unos pocos pueden practicar la magia. Sin embargo, la magia esconde un secreto que la protagonista (la cándida, dulce, entrañable, luchadora, aplicada y buena amiga, Coco) descubre por accidente. A partir de ahí, espoleada por un drama familiar, pondrá todo de su parte para prosperar en una escuela de magas donde a no todas les parece cándida, dulce, entrañable, luchadora, aplicada y buena amiga. Si te gusta Harry Potter, Terramar y las cosas cuquis, “Atelier of Witch Hat” es tu manga.

Y el broche de oro, el esperadísimo tercer volumen de “Chan Prin” de Xian Nu Studio. Las granadinas, Laura e Irene, vuelven a darle vida al instituto Royal House con una orla de personajes a cual más carismático. Cada nueva entrega de este mangañol (manga made in Spain= mangañol) es una buenísima noticia, ya que me divierto como un enano escogiendo las aventuras de Zoe, Indira, Drake, Volker y demás realeza adolescente. Sí,sí, es-co-gien-do porque “Chan Prin” es un elige tu propia aventura y los finales varían en función de las decisiones que tomes durante la lectura. La gente pensando que Netflix con “Bandersnatch”tenía la exclusiva de recuperar ese formato en 2019 y Xian Nu Studio ya llevaban años usándolo, desde sus tiempos de “Corazón de Melón” y ahora con “Chan Prin”. Así que ya sabéis, si os apetece pasar un rato muy divertido, amenizado con situaciones hilarantes, romance y la posibilidad de influir en las decisiones de los personajes, este es el mangaÑOL que necesitáis. Además, si os pica el gusanillo y queréis más Royal House, existe una aplicación de móvil (Chan Prin Gaelyka) para que el enganche sea multiformato.  Y es que buen dibujo+buen argumento= Xian Nu Studio. Para comprobar lo segundo, tendréis que fiaros de mi palabra o, mucho mejor, leer el cómic, pero para lo primero basta con echar un vistazo a la dedicatoria de la que tengo la suerte de presumir. Os presento a la maravillosa Indira:)

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It’s Indira, bitch!

Hasta aquí mi pila de lectura. ¿Vosotros que estáis leyendo últimamente? Si os apetece, dejad un comentario y me entero, y si no, me fiaré de vuestro gusto y esperaré que sean lecturas que os ayuden a desconectar, aprender y aguardar con ilusión ese momento del día en el que nos olvidamos de todo y vivimos infinitas vidas de papel.

 

Sobre barcos de vapor y otras lecturas

El martes 23 de abril es el “Día del libro” y es un día cargado de significado. Los libros son tan fundamentales en mi vida que son los que me dan de comer (por algo soy librero); así que ya sabéis: comprad y leed, malditos, que tengo facturas que pagar.

Y como toda historia de amor, ya sea hacia los libros, hacia el deporte o hacia una persona determinada, existe un comienzo que sirve para cimentar las raíces de esa pasión.

Los libros que leemos de pequeños tienen una importancia capital en el asentamiento de nuestra afición lectora. Para mí fueron varios, pero hay cuatro a los que les guardo un cariño especial y que disfrutan de un lugar privilegiado, ya que los leí tantas veces que casi se han convertido en mis horrorcruxes personales. Al menos, mi yo-lector (que ocupa mucho espacio en mi yo-absoluto) está formado por trocitos de lecturas relevantes. Os presento las cuatro que más huella dejaron tiempo ha, allá por los primeros ciclos de Educación Primaria.

Leer más “Sobre barcos de vapor y otras lecturas”

Sobre un poema de Luis García Montero

La poesía, como todo lo demás, puede aparecer cuando menos te lo esperas. A veces escoges un libro entre la multitud de la estantería, hojeas, ojeas, mueves páginas al azar y, de pronto, tus ojos leen un título llamativo, con grandes letras mayúsculas. Y allí, más que aparecer, se impone, ese poema perdido que reposaba, esperando su turno, entre tablas de madera pintadas de azul.

Quizá, la poesía (y todo lo demás) no llegan cuando menos te lo esperas y es sólo que nosotros nos volvemos susceptibles a determinados estímulos, y brillan con  la intensidad de una señal luminosa. Nos atraen porque (ahora) estamos hambrientos de ellos. El apetito, como un antojo irresistible.

Necesitamos alimentarnos de palabras concretas, que hablen claramente de nosotros, de nosotros y de nadie más. Porque ya no es el poeta el que escribe para sí mismo. No. Lo ha escrito para mí, para mí que lo necesito, para mí, aguijoneado de comprensión.

Es tan triste y tan bonito dar con el poema preciso. Nuestro y de nadie más.

“Dentro de nada, cuando me den permiso las fieras de mi tiempo, cumpliré una palabra que nunca me pediste. Te llevaré a París.

Nunca guardaste mucho para ti. Ni siquiera una noche, una ciudad o un viaje. Tu tiempo se sentaba en nuestra mesa y había que partirlo como el pan, entre tus hijos y tu miedo. Seis veces el temor a que la enfermedad, el vicio o la desgracia se quisieran sentar en nuestra mesa.

Porque el amor se hereda como un abrigo sin botones, y a mí me gustaría acompañarte por los pasillos del museo, más obediente y repeinado para encontrar en la Gioconda, el sueño y la sonrisa de un carné de familia numerosa.

Sólo somos injustos de verdad cuando sabemos que el amor no pasará factura. Pero el río sin agua también puede llegar a desbordarse, y a tu lado me busca esta vieja nostalgia de ser bueno, de no ser yo, de conocer al hijo que mereces.

Te llevaré a París. En mi recuerdo has aprendido algo de lo que te olvidaste en vida: pedir por ti, andar por tus ciudades”.

Madre.Luis García Montero

buena compañia

Sobre Tolkien y las grandes historias

Hace muchos años mi madre puso en mis manos “El Señor de los Anillos”, proclamando que era una lectura que le había encantado y que estaba segura de que causaría el mismo efecto en mí. De hecho, a ella se lo prestaron y, como era buena gente, lo devolvió a su legítima propietaria. Pero tanto le había gustado que quiso tener sus propios ejemplares en casa, así que los compró y se encargó de que entrasen en mi radar.

Yo nunca había leído un libro tan largo, por lo que albergaba mis dudas al respecto. Eso sí, el título me resultaba fascinante y tentador. “¿De qué irá esto?”. Tres libros ante mis ojos, portadas llamativas y ninguna sinopsis en la parte de atrás. ¿Qué querrá contarme este tal señor John Ronald Reuel Tolkien? Sólo había una manera de descubrirlo: abrí “La Comunidad del Anillo” e inicié un viaje que todavía continúa, un viaje que me cambió para siempre. ¡Orcos, enanos, elfos, guerras, magia y peligros en un mundo enorme y fascinante! Mi yo de 13 años no daba crédito a tanta maravilla y mi yo de 35 sólo puede decir: ¡cuánta razón tenías, mamá!

Me siento como un viajero perdido en los bosques de Lothlórien que tuvo la suerte de recibir unos dones misteriosos para afrontar el camino. ¿Qué regalos me fueron concedidos? Se me otorgó una educación que derivó en un amor sincero por las palabras. Por supuesto, gracias al ejemplo y a disponer de libros a mi alcance, ya iba encaminado antes de “El Señor de los anillos, pero entonces llegó Tolkien y se produjo el cambio. Igual que Ulmo puso el anhelo del mar en los corazones de aquellos que caían en la red de sus designios, de la misma forma, mi madre puso en mis manos tres volúmenes que me impactaron profundamente. No exagero al decir que yo sería una persona diferente a la que soy ahora de no haber recorrido los bosques y senderos de la Tierra Media.

Y hoy 25 de marzo, que se celebra el #DíaInternacionalDeLeerATolkien (pues según la cronología, justo hoy fue destruido el Anillo), me gustaría hacer un recorrido fotográfico sobre los libros de, y sobre, Tolkien de mi biblioteca particular. ¿Os unís? ¡Allá vamos!

“El Señor de los Anillos”

 

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Esta es la edición con la que di mis primeros pasos en las tierras de Tolkien. Me gustaban los colores y los dibujos de las portadas, de la mano del propio autor. Como confesión os contaré que en el “Concilio de Elrond” tuve un momento de saturación de nombres y estuve a punto de abandonar. Obviamente, seguí adelante:) Además, fui recompensado porque mi parte favorita del libro ocurre justo después. Los capítulos que más me gustan, a nivel global, son la triada que viene tras el Concilio: “El Anillo va hacia el sur”,”Un viaje en la oscuridad”y “El puente de Khazad-Dùm”. ¡Qué maravilla! (y qué trauma la primera vez). “Bum, bum. El redoble se apagó”. ¡Gandaaaaaaaaaaaaaaaaaalf!

“El hobbit”

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“El hobbit”, edición limitada 75 aniversario. ¡Mi tessssoro!

Después de “El Señor de los Anillos” vino “El hobbit”. Recuerdo empezarlo un verano en la playa y el cosquilleo de volver a Gollum, sus acertijos y su misterioso regalo de cumpleaños; recuerdo leer dos veces la conversación entre Smaug y Bilbo (porque me hipnotizaba lo elocuente, petulante y astuto de ese dragón) y también llorar cuando Thorin y Bilbo se despiden.

“Hay en ti muchas virtudes que tú mismo ignoras, hijo del bondadoso Oeste. Algo de coraje y algo de sabiduría, mezclados con mesura. Si muchos de nosotros dieran más valor a la comida, la alegría y las canciones que al oro atesorado, éste sería un mundo más feliz”

“Cartas” de la biblioteca Tolkien

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Una de las joyas de la “Biblioteca Tolkien”

Aprendí mucho sobre Tolkien y su obra a través de “Cartas”, seleccionadas por Humprey Carpenter. Un libro imprescindible para cualquier fan del profesor, por desgracia ahora mismo fuera de catálogo. Imagino que con motivo del estreno del biopic aprovecharán para reeditarlas. Si lo hacen…¡corred, insensatos! Se desvelan muchas capas de la personalidad de Tolkien y se llega a comprender mejor su obra gracias a su correspondencia con seguidores, editores, familia y demás. ¿Qué Frodo es un inútil y que el verdadero héroe es Sam? Cada vez que alguien vilipendia al portador del Anillo (seguramente influido por la trilogía cinematográfica y su momento ridículo de Frodo largando a casa a Sam), Tolkien se revuelve un poco en su romántica sepultura junto a Edith. En sus propias palabras:

“Si relee los pasajes que tratan de Frodo y el Anillo, creo que comprenderá que no sólo le era del todo imposible entregar el Anillo, ya sea de hecho o sólo con tal intención de hacerlo, especialmente en este punto de máximo poder, sino que esta incapacidad se presagiaba desde mucho tiempo atrás. Muy pocos parecen haberlo observado pero siguiendo la lógica de la trama, como acontecimiento era claramente inevitable. Y, sin duda, es un acontecimiento más significativo y real que un mero cuento de hadas que acabara con un héroe indomable. (…) Frodo merecía todo honor porque derramó hasta la última gota de la capacidad de su voluntad y de su cuerpo, y eso fue suficiente para llevarlo al punto destinado y no más allá. Muy pocos, quizá ninguno más de su tiempo, podrían haber llegado tan lejos”.

La vida de J.R.R. Tolkien según los expertos

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Eduardo Segura y Humprey Carpenter, grandes expertos en J.R.R. Tolkien

Si os interesa el enfoque filológico y el mastodóntico trabajo y amor por las letras que supuso la formación de la Tierra Media como universo mitológico, leed a Eduardo Segura. Y para saber más sobre la persona detrás de ese universo, Humprey Carpenter es una buena elección, tanto por recopilar las “Cartas” como por publicar la biografía. También es muy conocido John Garth (con diversos libros sobre la vida y la obra del profesor) pero todavía tengo pendiente leer algo de su cosecha, por lo que no puedo comentar al respecto.

Es muy revelador leer sobre la experiencia de Tolkien en la primera guerra mundial (eso sí, declaró por activa y por pasiva que “El señor de los Anillos” NO es una alegoría de esa ni de ninguna guerra contemporánea, sino que nació como una una estructura que dotaba de cultura e historia a las lenguas que estaba creando. Primero el élfico y luego los elfos, se podría decir).

Sin embargo, sí que le marcó gravemente, ya que su propia Comunidad (la T.C.B.S.) quedó disuelta en la Gran Guerra tras el fallecimiento de dos de sus cuatro miembros principales, Geoffrey Bache Smith y Robert Gilson. Este último le mandó una carta antes de morir en la que le animaba a seguir creando y de esta forma el espíritu de esa comunidad de artistas siguió latiendo a través de Tolkien. Como detalle curioso, que resalta la importancia de esa alianza artística, su hijo Christopher Tolkien se llama así en honor a Christopher Wiseman, uno de los supervivientes de los cuatro fantásticos del Tea Club Barrovian Society.

“El Silmarillion”

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“El Silmarillion” llegó a los lectores precisamente gracias a Christopher Tolkien. El hijo del profesor dedicó su vida a recopilar, cuidar, editar y publicar los escritos que su padre dejó desperdigados tras años de entrega. Una tarea titánica que ha llenado las estanterías con numerosos libros. Entre muchas joyas, la más brillante es, como no, la protagonizada por los Silmarils.

Quizá “El Silmarillion” es algo denso y no apto para todos los paladares, pero incluso aquellos que se vean abrumados por su aluvión de nombres y su solemnidad bíblica, harían bien en darle una oportunidad al menos a los capítulos “De Beren y Lúthien”, “De Túrin Turambar” y “De Tuor y la caída de Gondolin”(tres grandes cuentos de la antigua edad que también han sido publicados de forma más extensa e independiente en “Beren y Lúthien”, “Los hijos de Húrin” y “La caída de Gondolin, todos publicados por editorial Minotauro).

La de Beren y Lúthien es una épica historia de amor entre una elfa y un hombre mortal, una aventura oscura y vertiginosa en la que ambos se enfrentan al Bien y al Mal para poder estar juntos. Un amor que debe tener el récord de superar obstáculos pues consigue derrotar a las ideas preconcebidas sobre las relaciones entre personas de procedencia desigual, al Mal en mayúsculas encarnado en el amo y señor de Sauron, el mismísimo Morgoth y, por último, al rival más implacable de todos, la propia Muerte. Además, ese amor literario desprende el aroma de un amor de carne y hueso: el que surgió entre Tolkien y Edith, marido y mujer hasta el final de sus vidas. Y Tolkien creó a Lúthien inspirado por Edith, y tal fue la resonancia en su corazón que en un pequeño cementerio de Oxford, donde reposan los restos de aquellos dos amantes, se puede leer lo siguiente: 

EDITH MARY TOLKIEN

LUTHIEN

1889-1971

JOHN RONALD REUEL TOLKIEN

BEREN

1892-1973

Otros trabajos de Tolkien relacionados (o no) con “El Señor de los Anillos”

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Otros libros de J.R.R. Tolkien

Entre los libros que nos han llegado gracias a Christopher Tolkien, además de “El Silmarillion”, por supuesto, recomiendo “Cuentos inconclusos de Númenor y la Tierra Media”. Allí podréis leer cuentos de las Tres Edades y descubrir detalles tales como la conexión existente entre Sauron y…¡Smaug!

“Cuentos desde el Reino Peligroso”incluye relatos ajenos a la Tierra Media y poemas sobre el emblemático Tom Bombadil (ese sujeto sencillo de chaleco azul brillante y zapatos amarillos). Quizá “Egidio, el granjero de Ham” sea mi predilecto; una aventura muy divertida para leer en una butaca cerca de la chimenea y saborear todos los ingredientes de un cuento de hadas con toque Tolkien. El libro acaba con el ensayo “Sobre los cuentos de hadas” que aporta una visión muy aplica y esclarecedora sobre su visión de las historias y el plano creativo.

Ah, ¡y qué decir de “Letters from Father Christmas”. Los hijos de Tolkien recibían cada año una carta suya fingiendo ser Papá Noel; se las curraba tanto que las escribía con diferentes grafías, dibujos y un montón de anécdotas protagonizadas por Santa Claus, un patoso Oso Polar y una panda de goblins problemáticos.

Otros artistas y la Tierra Media

 

Antes de que Peter Jackson pusiera en funcionamiento su universo cinematográfico, la única manera de viajar a la Tierra Media (y a las Tierras Imperecederas) era a través de libros de ilustraciones. Artistas de todo el mundo interpretaban fragmentos de la obra de Tolkien y yo me pasaba las horas muertas recreándome, soñando que ampliaba los limites de sus dibujos y recorría la Comarca o Mordor a todo color.

Guardo especial cariño a “Reinos de Tolkien. Imágenes de la Tierra Media” donde, entre muchos artistas, me impresionaron los dibujos de Alan Lee, John Howe y Ted Nasmith. Por eso me alegré tanto cuando leí (en foros de antaño) que los dos primeros iban a ser parte del equipo de las pelis. Durante años mi fondo de pantalla fue (y lo sigue siendo en el portátil) “Gandalf visita Hobbiton” de John Howe y comprobar su influencia en las primeras fotografías y trailers de “La Comunidad del Anillo” fue muy emocionante.

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“Gandalf visita Hobbiton” de John Howe.

Y ya que hablo de las pelis, aprovecho para presumir de libraco, “Middle Earth from Script to Screen”, un regalo para la vista, sin duda, y una adquisición imprescindible para disfrutar del diseño de producción y arte detrás de las seis películas inspiradas en la obra de J.R.R Tolkien.

¿Fin del viaje?

Con esto se acaba mi particular recorrido fotográfico del #DíaInternacionalDeLeerATolkien. Espero que os haya gustado este tributo:) Me gustaría concluir con un  fragmento de “Los Puertos Grises” al que regreso alguna que otra vez cuando estoy triste.

“Pero para Sam la penumbra del atardecer se transformó en oscuridad, mientras seguía allí en el Puerto; y al mirar el agua gris vio sólo una sombra que pronto desapareció en el oeste. Hasta entrada la noche se quedó allí, de pie, sin oír nada más que el suspiro y el murmullo de las olas sobre las playas de la Tierra Media, y aquel sonido le traspasó el corazón”.

Cuando terminé ese capítulo, cuando acabé “El Señor de los Anillos”, comprendí a Sam, aturdido y roto por el sonido de las olas que se llevaban lejos a Frodo, Bilbo, Gandalf y los elfos; y con ellos un pedazo indeleble de su vida.

Duele despedirse de las grandes aventuras (de las grandes personas) que marcan la narrativa de nuestras vidas. Pero descubrí que no hay por qué decir adiós, pues las grandes historias nunca terminan, siguen vivas en nosotros y nos acompañan hasta el final del viaje. Una lección aprendida a través de un profesor de Oxford y de la lectora más entusiasta que he conocido; una lección que me llena el corazón de esperanza, incluso en esos días en los que mis oídos se colman con la triste melodía de un mar imposible de cruzar. Por eso, y por muchas otras cosas: gracias, Tolkien y, especialmente, gracias, mamá.

Sobre Hyperion de Dan Simmons

Hyperion (Hyperion Cantos, #1)Hyperion by Dan Simmons

My rating: 4 of 5 stars

“Hyperion” de Dan Simmons es un libro vasto y complejo. Enseguida se nos suelta en medio de un argumento en plena aceleración, sin preámbulos, y es fácil perderse en los detalles. De hecho, si no fuera porque es una novela con tan buena fama, quizá la habría abandonado porque la ciencia ficción no es mi género favorito y Dan Simmons tiene una verborrea tecnológica que me resulta chirriante y molesta. Además algunos de los personajes son algo arquetípicos o están tan desdibujados que su única función es servir de pivote a la trama. Para más inri la edición que he leído tiene muchas erratas y la traducción es algo chocante en algunos párrafos.
¿Por qué 4 estrellas entonces?
Sencillamente porque me han encantado los relatos de los peregrinos (cada uno de un género diferente). Encajan entre ellos como piezas de un gran puzzle y dan forma a un universo desarrollado con una imaginación envidiable. Por eso, a pesar de su longitud (618 páginas) no se me ha hecho pesado.
Además, tiene algo que me recordaba a “La Comunidad del Anillo” con ese grupo de viajeros inconexos que se unen en una misión con poca esperanza de victoria. En definitiva, lo que empezó como una lectura incomoda fue creciendo en una novela llena de sorpresas y momentos emblemáticos.
¿Lo recomiendo?
Si os gusta la ciencia ficción, ya estáis tardando y si no, también porque entre cíbridos, teleyectores, tecnoNúcleos y gironaves habitan un montón de historias (bellas,divertidas,emotivas,salvajes) que, traspasan las barreras de los géneros literarios, y merece la pena leer. Así que no tengáis miedo y dejaos engatusar por Dan Simmons. Las Tumbas del Tiempo os esperan. 

Además, la historia vista desde dentro es siempre una confusa papilla digestiva, muy diferente de la vaca fácilmente reconocible que ven desde lejos los historiadores.

                                                                                                               Martin Silenus, poeta

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Sobre “La hora violeta” de Sergio del Molino

La hora violetaLa hora violeta by Sergio del Molino

My rating: 4 of 5 stars

El dolor agrieta a las personas aunque las fisuras que provoca son invisibles. En “La hora violeta” Sergio del Molino se expone al lector mostrándole la pesadilla que supuso la enfermedad y muerte de su hijo Pablo. Las grietas se hacen visibles en cada una de sus páginas.

Un libro escrito en primera persona que huele a rabia, llanto e impotencia. Sergio comparte su experiencia a modo de diario abierto para los lectores y, aunque el autor pueda caerte mejor o peor, la congoja de su imposible final feliz hace que a veces haya que abandonar la lectura unos minutos para coger aire.

No es una lectura agradable pero a mí me ha marcado y no me arrepiento de haberla elegido. Además, me encantan los libros que recomiendan canciones y cantantes. “La hora violeta” tiene una banda sonora muy concreta en la que orbitan grupos de rock y blues. Agradezco a Sergio del Molino el descubrirme el álbum “Let’s Just Stay Here” de Carolyn Mark & NQ Arbuckle y el traer de nuevo a mi radar a Johny Cash y a Ryan Adams. Voces rasgadas y melodías tristes que acompañan un libro rasgado y triste.

La próxima vez que vaya por un paseo marítimo y vea a una persona con la mirada perdida en el mar me preguntaré por las grietas que lo atraviesan, esperaré que no sean tan profundas como las de Sergio y su familia y me alegraré de que sean invisibles porque, a veces, incluso el sufrimiento ajeno es demasiado sofocante para tolerarlo.

Sólo puedo quererte de esta forma tan inútil y desquiciada. Sólo puedo acompañarte, aguantar tu mano en el dolor. Estás solo ante los monstruos, cariño mío. No sé ahuyentarlos, no sé evitar que te hagan daño.

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