Sobre libros y asesinatos

El otro día leí una novela corta (89 páginas), un ejemplar sin corregir de “Quién mató a mi padre” del escritor francés Édouard Louis, que publica Salamandra en septiembre (ya mismo, vamos). Con lo inmensa que es mi pila de lectura, normalmente suelo ignorar estos obsequios promocionales porque prefiero leer lo que me apetece antes que lo que “quieren” que lea. Pero dio la casualidad de que “Quién mató a mi padre” llegó en buen momento porque al estar traducido al español (por Pablo Martín Sánchez) supuso un soplo de aire fresco a mi lectura a trompicones de otra novela en inglés que tengo a medias. ¡Los traductores, desde luego, tienen el cielo ganado con su labor! Es maravillosa la fluidez y la comprensión cuando lees algo en tu idioma y no tienes que estar suponiendo y buscando en el diccionario. Pero bueno, no nos desviemos del tema. mato a mi padre

“Quién mató a mi padre” es una obra de no ficción en la que el autor recopila, de manera inconexa, una serie de momentos vividos con su familia, centrándose en la figura paterna (de hecho, escribe dirigiéndose a su padre, como si se tratase de una carta o una transcripción de un mensaje de voz).

Es una obra que va de lo íntimo (cenas de navidad, regalos, discusiones y viajes en coche) a lo sociopolítico (¿cómo afectan las decisiones que se toman en el parlamento al día a día de la clase obrera?). Y es algo sobre lo que suelo pensar. Somos los responsables de nuestra propia felicidad pero al vivir en sociedad, afectados e influidos por ella, ¿somos los únicos culpables de nuestras miserias? En el libro Édouard Louis reflexiona sobre ello y da nombres y apellidos de los políticos franceses cuyas opiniones y medidas impactaron directamente sobre la vida de su padre. A peor. Sentencias que personas perfumadas firman en salones relucientes. Luego se lavan las manos y otros se desloman, enferman y, con el tiempo, dejan de ser útiles y, por tanto, cargas de las que deshacerse antes de que chupen demasiado del bote.

Ese sería mi resumen.

Es una novela emotiva que habla sin tapujos de ricos, pobres, currantes, minorías, mayorías, leyes, dinero, recortes, sanidad  y toda la electricidad que se condensa en el aire antes de estallar en un relámpago deslumbrante. Voltaje liberado. Revolución, aunque sea por dentro y se expanda silenciosa como una úlcera.

Quizá nunca haya tormenta pero la frustración por una situación injusta e insostenible se refleja con fiereza en las 96 páginas de esta novela escrita por un hombre homosexual de 26 años sobre su infancia y los recuerdos con su padre, un trabajador infeliz tratando de aparentar normalidad en un sistema que lo oprime. Una novela sobre un hombre tratando de decir a su padre que lo quiere.

Ellos hacen la política, pero la política apenas tiene ningún efecto sobre sus vidas. Para las clases dominantes, la política es a menudo una cuestión de estética: una manera de pensarse, una manera de ver el mundo, de construirse como individuos. Para nosotros, era vivir o morir.

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Sobre repeticiones y derrotas

Tengo la impresión de que siempre escribo sobre lo mismo, de que siempre acuden a mí las mismas estructuras gramaticales, las mismas palabras, el mismo contenido. Y lo maquillo, le añado sinónimos robados y enfoques rebuscados pero siempre es lo mismo. Siempre soy yo quejándome de la falta de tiempo que me impide poder expandirme, crecer, progresar, evolucionar. Ser yo pero explorando los límites de ese concepto. Porque si todo sigue igual, ¿cómo voy a escribir distinto?

Conozco mis pensamientos y mis frases, el armazón y los andamios que sostienen la idea de mi identidad, pero es la mía, mi posición como centro absoluto de mi universo que, sin embargo, no gira a mi alrededor. Yo bailo al son de unos compases de los que no puedo escapar porque las alternativas son erial e incertidumbre. Y aunque los grandes medios audiovisuales no cejen en su empeño de generar contenido esperanzador, cuando uno se hace mayor la esperanza se queda atrapada en el televisor, viva y reluciente, a la espera de que la jornada te vomite exhausto en el sofá para disfrutar de la fantasía enlatada de un mundo en el que los buenos y los malos tienen roles marcados, los finales son felices y los sueños cumplidos sólo dependen de apretar los dientes y escuchar una canción animada. Felices con perdices y horizontes nuevos reflectados en las pupilas. ¡Menuda estafa!

Pero no sé, quizá el tamaño de este planeta es directamente proporcional al tamaño de mi bolsillo y el tiempo sólo existe como moneda de cambio. Un espacio chiquitín para vivir decía el genio de la lámpara, pero lo que no decía era que el alquiler de ese pequeño lugar es exorbitante y se paga a millón de minutos por metro cuadrado. Un mundo tras unos barrotes que no me puedo permitir cruzar. ¿Suena demasiado depresivo? Puede parecer que escribo rodeado de ginebra, barbitúricos y blues pero nunca me he considerado una persona con el ánimo derrotado. Porque se puede ser feliz en la derrota. El capitalismo en un gran juego de mesa y yo soy un peón anodino en un tablero exuberante y hermoso, acepto cuales son las casillas que puedo pisar y no me duele tanto como piensas no poder deslizarme como un alfil hacia los extremos distantes. Sé que no estoy ganando pero, aún así, juro que sonrío con autenticidad porque existen razones para ello y no son pocas. Lo interesante del pensamiento es que una pena no invalida una alegría. Se puede ser feliz aunque recuerdes todo lo que no tienes. Y, por cierto, con tener no me refiero a objetos. Creo que la madurez te golpea de pronto al descubrir que lo más importante del mundo son las experiencias y las personas. Pero ambas requieren que las agujas del reloj sean generosas o, al menos, permisivas.

Pienso que funciono como un robot y que las 24 horas del día voy a tener energía y ganas de ser productivo. Me pongo metas que no voy a cumplir (muchas) y (¡sorpresa!) no las cumplo. Me frustro por ello. El infinito está servido.

La vergüenza de lo que he dejado inconcluso y un papel en blanco juzgándome; como si conmigo mismo no fuera suficiente.

 

Sobre volver a volver

He estado un mesecito cambiando mi mundanal ruido por otro aire, también cargado de sonido pero que, a mis oídos, sonaba a música celestial, y mientras el bloC aquí, más solo que la una. Pero no lo he olvidado y, a veces, se me han ocurrido temas sobre los que me gustaría escribir. Además, que también tengo unos cuantos libros en el tintero para comentar. En definitiva, que prometo que la pausa ha sido por motivos recreativos y por cambios existenciales que requerían de jolgorio y festejos.

Así que volveré, pronto, muy pronto. Pero hoy sólo he regresado para decir que voy a volver. Esta entrada es el equivalente a “me voy a ir yendo” pero en sentido opuesto, es el malo arquetípico sentenciando que volverá.

Espero que me creáis. frances-yeung-PkFM6__b0Rw-unsplash

Y para que no sea una actualización completamente innecesaria e insustancial, os dejo una frase del prólogo de los cuentos de los hermanos Grimm. La traduzco porque me lo estoy leyendo en inglés, así que si suena ortopédica, es mi culpa,jaja.

Nada puede defendernos mejor que la naturaleza en sí misma, que ha dejado que las flores y las hojas crezcan con formas y colores distintos. La gente que no las encuentre  beneficiosas o de interés para sus necesidades, las cuales desconozco, pueden pasar sin hacerles el menor caso. Pero lo que no pueden es exigir que cambien de forma y color.

 

Sobre pilas de lectura y cumplir en mayo

Entre unas miles de cosas y otras miles de otras los días se desploman del calendario y las actualizaciones de este blog escasean. ¡Con lo motivado que estaba! Es difícil mantener una racha sin tiempo pero, como me propuse al menos una entrada al mes, aún puedo salvar los muebles de mayo. Hoy tenía un ratito y aquí estoy.

Lo malo es que no tengo nada planeado y más vale prevenir que escribir, pero claro, eso de la planificación también requiere tiempo y como me ponga ahora a estrujarme los sesos para crear contenido interesante y original, me veo que se va a quedar todo en un mayo virgen e iletrado. ¡No puede ser! Pero…¿sobre qué escribir sin planificación?

Fácil. Sobre libros. ¡Libros! ¡Libros! Más concretamente sobre los libros que estoy leyendo ahora, esos que se acumulan como un torreón insaciable en mi mesita de noche. Predominan la fantasía, el cómic y la poesía, pero, sobre todo, prevalecen las ganas de leer. Ay, ¡leer! Esa afición en apariencia tan sencilla que sólo requiere minutos, silencio (o música adecuada), un rinconcito confortable y cierta energía cerebral. Y aunque siempre me las apaño para un reencuentro literario antes de irme a dormir, a veces estoy tan cansado que no consigo mantener los ojos abiertos más que una decena de párrafos. Por eso mi pila de lectura parece eterna y llego a ella cada noche como un vampiro susurrante. “He cruzado océanos de tiempo para encontrarte” le digo al libro de turno. Y no exagero. ¡Qué corto y qué largo puede llegar a ser un día!

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A leer un rato. ¡Excelente!

Recapitulemos. Los libros que me están haciendo compañía este mes son los siguientes:

“Brujerías” de Terry Pratchett

Todos los libros de este autor deberían venir con un subrayador debido a su fascinante capacidad para esparcir perlas de sabiduría filosófica entre montones de humor inglés. Yaya Ceravieja sigue brillando como la gran bruja que es y, mientras tanto, un reino debe ser salvado del peligro más acuciante de todos: la ausencia de amor. Además, sale un gato gordo y malhumorado (Mandón). ¿A qué esperáis? ¡Leed a Pratchett!

“Era uno de esos escasos individuos concentrados en el momento. La mayoría de la gente no lo es. Viven sus vidas como una especie de borrón en torno al punto donde se encuentra su cuerpo, anticipándose al futuro o aferrándose al pasado. Suelen estar tan preocupados con lo que sucederá que sólo averiguan lo que sucede cuando ya ha sucedido. Así son la mayor parte de las personas. Aprenden a tener miedo porque no saben lo que va suceder. Y ya les está sucediendo”.

“Siege and Storm” de Leigh Bardugo

¿Qué decir de la segunda parte de la trilogía “Shadow and Bone” que avanza a través del Grishaverso? Empecemos por lo bueno; me sirve para aprender inglés, tiene algún que otro personaje cuyo destino todavía no me resulta del todo indiferente y  el cauce que está tomando la trama me está sorprendiendo gratamente. A pesar de todo, la sensación general es muy tibia y la desgana se apodera de mí y acabo metiéndome en Twitter cada vez que intento progresar en su lectura. ¿Será él? ¿Seré yo? Ya veremos.

“You two have a bad habit of acting like fools and calling it heroic”.

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Libros, posad.

“La buena compañía” de Luis García Montero

No sé hablar de poesía. No recuerdo ya lo que aprendí de métrica y rima en el colegio, así que nada puedo aportar como introducción a una antología de Luis García Montero. Quizá hinchar un poco el pecho con el orgullo de la tierra de ver a granadinos llegando lejos en sus disciplinas (es el actual director del Instituto Cervantes) y también añadir que “La buena compañía” es mi primera aproximación a su obra y me está encantando por su ausencia de artificios. Palabras cotidianas que se leen en un suspiro pero que se quedan en ti, difíciles de desprender.

“Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo 

con el frío de alguna palabra que no he dicho,

con un malentendido que temer,

ese hueco de torpe inexistencia

que a veces, gota a gota, se convierte 

en desesperación”

(Problemas de geografía personal)

“Palabra sobre palabra” de Ángel González

Creo que Ángel González es, junto a Bécquer (sí, ¿qué pasa? Soy un romántico) mi poeta favorito del mundo mundial planetario universal. Desde la primera vez que me crucé con un poema suyo (“Muerte en el olvido”) en la ventana de un autobús, no tengo nada más que admiración y envidia por este genio. Porque donde los demás vemos un atardecer él veía esto:

“El llamado crepúsculo

¿no es el rubor-efímero-del día

que se siente culpable

por todo lo que fue

-y lo que no ha sido?

Ese día fugaz

que, igual que un delincuente,

aprovecha las sombras para irse”.

Marchando una de cómic, marchando una de manga y marchando una de mangañol

No es una ilustración, no es un texto, ¡es mucho más! El cómic me encanta porque aporta maravillas visuales (¿quién no se ha quedado embobado observando los detalles en cada viñeta?) junto a la contundencia de un arco argumental que te cuenta una historia que puede transmitirte miles de ideas pero con una inmediatez apabullante (en comparación con una novela al uso). ¡Cuanta vida cabe en un cómic!

Ahora estoy leyendo “La guerra de Alan” de Emmanuel Guibert y conociendo los entresijos de la vida de un soldado americano (Alan Ingram Cope) en la Segunda Guerra Mundial. Previamente había leído “Martha y Alan” (precioso y nostálgico) y empiezo a sentir una agradable familiaridad con el protagonista. Es curioso leer los pormenores de sus recuerdos, incluyendo cómo se libró de unas ladillas contagiadas sin ánimo de lucro y el protocolo de conducción de un tanque. Un simple individuo en medio de uno de los mayores conflictos de la historia y la añoranza de una vida, aprendida y perdida, por causa de la barbarie y la estupidez humanas.

“Atelier of Witch Hat” de Kamome Shirahama, por otra parte, es mi ración manga de fantasía mágica. Un shonen muy shonen con un dibujo PRECIOSÍSIMO sobre una niña muggle en un mundo donde sólo unos pocos pueden practicar la magia. Sin embargo, la magia esconde un secreto que la protagonista (la cándida, dulce, entrañable, luchadora, aplicada y buena amiga, Coco) descubre por accidente. A partir de ahí, espoleada por un drama familiar, pondrá todo de su parte para prosperar en una escuela de magas donde a no todas les parece cándida, dulce, entrañable, luchadora, aplicada y buena amiga. Si te gusta Harry Potter, Terramar y las cosas cuquis, “Atelier of Witch Hat” es tu manga.

Y el broche de oro, el esperadísimo tercer volumen de “Chan Prin” de Xian Nu Studio. Las granadinas, Laura e Irene, vuelven a darle vida al instituto Royal House con una orla de personajes a cual más carismático. Cada nueva entrega de este mangañol (manga made in Spain= mangañol) es una buenísima noticia, ya que me divierto como un enano escogiendo las aventuras de Zoe, Indira, Drake, Volker y demás realeza adolescente. Sí,sí, es-co-gien-do porque “Chan Prin” es un elige tu propia aventura y los finales varían en función de las decisiones que tomes durante la lectura. La gente pensando que Netflix con “Bandersnatch”tenía la exclusiva de recuperar ese formato en 2019 y Xian Nu Studio ya llevaban años usándolo, desde sus tiempos de “Corazón de Melón” y ahora con “Chan Prin”. Así que ya sabéis, si os apetece pasar un rato muy divertido, amenizado con situaciones hilarantes, romance y la posibilidad de influir en las decisiones de los personajes, este es el mangaÑOL que necesitáis. Además, si os pica el gusanillo y queréis más Royal House, existe una aplicación de móvil (Chan Prin Gaelyka) para que el enganche sea multiformato.  Y es que buen dibujo+buen argumento= Xian Nu Studio. Para comprobar lo segundo, tendréis que fiaros de mi palabra o, mucho mejor, leer el cómic, pero para lo primero basta con echar un vistazo a la dedicatoria de la que tengo la suerte de presumir. Os presento a la maravillosa Indira:)

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It’s Indira, bitch!

Hasta aquí mi pila de lectura. ¿Vosotros que estáis leyendo últimamente? Si os apetece, dejad un comentario y me entero, y si no, me fiaré de vuestro gusto y esperaré que sean lecturas que os ayuden a desconectar, aprender y aguardar con ilusión ese momento del día en el que nos olvidamos de todo y vivimos infinitas vidas de papel.

 

Sobre barcos de vapor y otras lecturas

El martes 23 de abril es el “Día del libro” y es un día cargado de significado. Los libros son tan fundamentales en mi vida que son los que me dan de comer (por algo soy librero); así que ya sabéis: comprad y leed, malditos, que tengo facturas que pagar.

Y como toda historia de amor, ya sea hacia los libros, hacia el deporte o hacia una persona determinada, existe un comienzo que sirve para cimentar las raíces de esa pasión.

Los libros que leemos de pequeños tienen una importancia capital en el asentamiento de nuestra afición lectora. Para mí fueron varios, pero hay cuatro a los que les guardo un cariño especial y que disfrutan de un lugar privilegiado, ya que los leí tantas veces que casi se han convertido en mis horrorcruxes personales. Al menos, mi yo-lector (que ocupa mucho espacio en mi yo-absoluto) está formado por trocitos de lecturas relevantes. Os presento las cuatro que más huella dejaron tiempo ha, allá por los primeros ciclos de Educación Primaria.

Leer más “Sobre barcos de vapor y otras lecturas”

Sobre fiestas primaverales y otras multitudes

Hubo un tiempo en que me lo pasaba genial en mitad de ese barullo y en el que ser parte de la primaveral muchedumbre alcoholizada era todo un acontecimiento, un acontecimiento irresistible de hecho. Pero ahora me parece un coñazo supino y me da repelús ver la procesión de bolsas del Mercadona que serpentea hacia el botellódromo.

Me sigue gustando salir de fiesta, así que lo más probable es que el motivo de mi alergia a la fiesta de la primavera no sea por causa de la treintena que me acecha, sino por la veintena (la decena si me apuras) que reina en el 90% de los asistentes. De eso me di cuenta el último año que fui: empecé a mirar a mi alrededor y a ver fauna de guardería ebria. Y yo allí sintiéndome un topo de la policía secreta, como diría una que yo me sé, empecé a dejar de verle encanto al asunto.

Porque claro, la única gracia que tiene estar en el redil es socializar con las ovejas, pero cuando les sacas unos 8-10 años a la media de edad del rebaño, te conviertes en el pastor y reparas en pequeños detalles que antes pasabas por alto, como el olor a orina y vómito, el suelo pegajoso, los cristales rotos y la masa humana desvariando más de la cuenta. Donde antes resonaba un “subidón, subidóóóón”, ahora resuena un “uuuf, quiero irme a casa”.

Por eso, querida Fiesta de la Primavera, estamos mejor separados: yo te aburro, tú me provocas vergüenza ajena y esto no va a llegar a ninguna parte. Fue divertido mientras duró; buena suerte y hasta nunca.


Recupero un texto de hace tiempo. La página donde lo subí ya no existe, ni tampoco existe el botellódromo y juraría que tampoco la fiesta de la primavera (entendida como un botellón masivo). Hoy en día podría escribir algo similar sobre salir de discotecas hasta las tantas y el desagrado que me provocan las salas oscuras, atiborradas de gente emperifollada, la música a todo volumen que te obliga a comunicarte como el camión del tapicero y gastar un pastizal en unos brebajes que te provocan tormento cerebral mañanero. Pero bueno, lo dejo para otro día porque es domingo y el vagueo me reclama.

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Photo by Matthew Henry on Unsplash

 

Sobre lo que se ha de hacer

Levántate temprano, antes de desayunar medita durante 10 minutos. Respira, inspira. Una respiración profunda y diafragmática. ¡No te olvides de usar el diafragma! Pon la mano en tu estómago y nota como se hincha el abdomen. Si es el pecho lo que se ensancha, lo estás haciendo mal. ¿No querrás hacerlo mal? Sé eficiente, sé eficaz, sé tu mejor versión.

Cuando termines de meditar, te toca escribir, dar las gracias, empezar el día con energía positiva. ¡No seas negativo! Anota lo bueno en un papel, escríbelo a mano para estimular el Sistema de Activación Reticular. ¿Has terminado ya?  ¡Sigamos!

Tómate un café con leche y sin azúcar. ¿Compraste leche vegetal? No se te ocurra usar leche de vaca en tu café. ¡No seas bárbaro! ¿No te he repetido mil veces que los humanos son los únicos animales que continúan bebiendo leche tras la lactancia? Evita la leche y sus derivados a toda costa. ¿Cómo que los humanos también son los únicos animales que fabrican microondas? ¡No me repliques y no me hagas hablar de ese electrodoméstico cancerígeno! No pierdas el tiempo, debes continuar con la rutina. ¡Avanza! ¡Siguiente paso!

Ya has entrenado tu mente; es el turno del cuerpo. Músculos, tendones, articulaciones. Tu cuerpo, tu templo. La grasa no es aceptable, es de débiles, de gente que no se mima, que no se quiere a sí misma. Sé eficaz, sé eficiente, sé tu mejor versión.

Corre 30 minutos, ¿qué distancia has recorrido? ¿cuántos pasos? ¿qué sentencia tu pulsera inteligente? Ah, y que no me entere de que no has estirado. ¡Necesitas estirar! No eres una alcayata, la flexibilidad es tu aliada contra las lesiones. ¡Estira!

¿Eso que veo es una lista de reproducción de Spotify? ¡No! Escucha las noticias, ¿cuál es la última catástrofe que amenaza con colapsar el país? ¡Debes estar al día de la actualidad! Pero recuerda que detectar los sesgos es tu obligación de ciudadano responsable. ¡Investiga! Escucha, lee y contrasta en medios de información con ideologías opuestas, continúa, sigue, vamos. ¿Has sacado tu propia conclusión? ¿No estarás atrapado en la posverdad? ¡Twittea sobre ello! Revisa tu timeline. ¿No pensarás ir por la vida descuidando tu marca personal en RRSS? ¡¿Es que nadie va a pensar en el branding? ¡Tú sí! Tú eres eficaz, eficiente, tu mejor versión.

Ahora a la ducha, ¡rápido! Una ducha fría, las duchas de agua fría reactivan el sistema nervioso, mejoran la circulación. Las duchas de agua caliente son para cenutrios ineficaces, ineficientes y perdedores..

Ha llegado uno de los momentos más importantes de la mañana. ¡Dirígete hacia tu armario! Elige la ropa con cuidado, el estilismo es fundamental, ¿qué imagen quieres mostrar al mundo? Tu look dice mucho de ti, es tu carta de presentación, al igual que tu piel. Pero de tu piel ya te has encargado, ¿o no? Creo que ya recapacitaste sobre lo crucial que es una piel hidratada y ya habrás exfoliado tu cutis, limpiado los poros (los poros no respiran diafragmáticamente, pero respiran). Ya te has aplicado la crema de día con un toque de protección solar y anoche te aplicaste cuidadosamente la loción reafirmante para evitar bolsas y ojeras, usando el dedo anular  para no ejercer presión sobre la frágil piel del contorno de ojos, con movimientos circulares en sentido contrario a las agujas del reloj. Lo hiciste, ¿verdad? ¡No me decepciones!

Zapatos limpios y estilosos, pantalones y camisa planchados. La ropa combina. ¡Bien hecho, tigre! Ahora sal a comerte el mundo. Abre la puerta, saluda al vecino, sé amable, camina erguido y no te olvides de apretar el culo de vez en cuando. ¡No me mires así! Ya lo hemos hablando mil veces. Ejercitar la zona perineal es imprescindible para evitar problemas de incontinencia urinaria en el futuro. Aprieta los glúteos y fortalece el suelo pélvico. Aprieta el culo y sonríele al vecino.

En el trabajo sé asertivo, gestiona bien tu tiempo, cumple plazos, innova, diferénciate del resto. No quieres ser uno más, ¿verdad? Prescindible, una simple herramienta. ¡No! Si vas a ser un objeto sé una bisagra y que las cosas no se muevan sin ti. Pero aprende a delegar, juega en equipo, sé cercano pero no caigas en el colegueo, sé profesional, busca nuevas metas, no te conformes, ¿estás ganando lo suficiente? ¿cómo es tu horario? ¿No te has leído la jornada laboral de no sé cuantas horas? ¿Estás usando el método GTD? No me decepciones. Sé eficiente, sé eficaz, sé tu mejor versión.

Hablemos de comida.  5 comidas al día, proteínas, hidratos, vitaminas, grasas, huye de los procesados, sólo comida real sólo #realfood para ser un auténtico #realfooder. Eres lo que comes, así que no comas mierdas. ¡Bebe agua! Mucha, dos litros, siempre que tengas sed y nada de alcohol ni de zumos. ¡Los zumos son azúcar líquido! Bebe agua, infusiones, té y café, pero si bebes café o té, corre a lavarte los dientes antes de que se te manche el esmalte. ¿No pensarás sonreír sin una sonrisa blanca y radiante?

La nutrición es un gran tetris y debes encajar todas las piezas de la forma correcta, de la forma equilibrada. ¡Ya sabes cómo hacerlo! No actúes como si no siguieras al nutrinfluencer, como si no hubieras leído su libro ni visto sus stories. ¿A qué estás jugando? No me decepciones. La alimentación es primordial, la alimentación lo es todo. Respira, mastica, saborea cada bocado, bebe agua. ¿Cuantos litros has de beber? ¡Repítelo más fuerte que no te oigo! ¿2 litros? Muy bien. Así me gusta, que te mimes. Porque una persona que se mima no se hubiera comido el donut que tenías en la mano el otro día. ¿Me equivoco? De haberlo engullido con ansia y deleite deberías sentirte muy mal. ¡Fatal! ¿Estás arrepentido? ¿Dirías “lo siento, no volverá a ocurrir”? Podrías decirlo, sí, pero no sería suficiente. ¡Tira para el Crossfit!

Quema calorías, respeta tu cuerpo, entrénate, progresa, supérate cada día, levanta más peso, salta más alto. No gain, no pain.

¿Estás visitando a tus padres? ¿Estás activo en el grupo de Whatsapp de la familia? ¿Estás cuidando tu vida social? Unas tapas con los amigos, la peña de fútbol, una escapada rural, una reunión de antiguos alumnos. Forma parte de algo, cultiva tus relaciones con esmero, con eficiencia, con eficacia y con dedicación

Y no te olvides de leer, lee mucho. ¡No! Ese libro no, este otro, ese del que todo el mundo habla ahora, ese otro fue la sensación editorial de la semana pasada, ¿no subiste foto a Instagram? Sí, hombre, junto a esos comentarios sobre la nueva serie que fue la mejor producción audiovisual en décadas durante casi 10 días.  ¡No pierdas el ritmo! El libro de moda, el meme de moda, la bronca de moda, la crisis de moda, la peli de moda

Duerme 8 horas, forma una familia, cómprate una casa bonita, ordena tu vida con Marie Kondo, gestiona tu dinero con el método Kakebo, únete a un club, sé el mejor en tu trabajo, desarrolla tu lado creativo, planta un árbol, ten hijos, sé un activista, lucha por una causa, tira muchas fotos, sal guapo en las fotos, ten “me gusta” en las fotos, haz deporte, dibuja, conduce, no contamines…

¿Qué te pasa? ¡No me pongas esa cara!  ¡Sé eficiente! ¡Sé eficaz! ¡Sé tu mejor versión! Sigue mis instrucciones, la vida es así, eres lo que el mundo espera de ti.


 

Hasta aquí el segundo ejercicio del libro “La epifanía de las 3 A:M”  que consiste en escribir algo usando muchos imperativos.