Sobre libros leídos en tiempos interesantes

Hay una maldición. Dicen: ojalá vivas en tiempos interesantes.

Esa es la dedicatoria de Tiempos interesantes del maestro Terry Pratchett. Una maldición popular que últimamente ha cobrado especial relevancia. Parece que Maléfica nos visitó a todos, cuna por cuna, y pronunció esa frase fatal en nuestro oído. Y aquí estamos,  involucrados de lleno en un momento histórico de esos que marcan época.

De momento, yo soy de esa mayoría que debe quedarse en casa. Miembro del club de los confinados, un frenacurvas, un cuarenteno en toda regla. Mi principal objetivo es que pasen los días sin volverme loco del todo; y leer es una actividad que siempre me ha ayudado a evadirme. Ahora, más que nunca, está haciendo maravillas por mi cordura y me permite viajar a sitios lejanos, espaciosos y libres de distanciamiento social.

Curiosamente, todas las lecturas que llevo a mis espaldas esta cuarentena han resultado estar ambientadas en parajes hostiles, donde uno se puede llevar un hachazo en la cabeza a la primera de cambio; fuego y peligro en cada rincón. Pero cuando dejo de leer, el riesgo se queda enjaulado en un capítulo y no puede tocarme. Así da gusto, ¿verdad?

Ya que las pandemias no se diluyen entre  portada y contraportada, como un bocadillo de tragedia que tirar al contenedor, habrá que pasarlas de la mejor manera posible. La mía ya sabéis cuál es, así que marchando una de libros leídos en tiempos interesantes.

Los héroes de Joe Abercrombie

portada del libro Los héroes de Joe Abercreombie

“La guerra era un noventa y nueve por ciento aburrimiento y, de vez en cuando, un uno por ciento de terror acojonante”.

¡Brutal! Un librazo redondo. ¿Quién iba a decir que 900 páginas sobre tres días de batalla podrían ser tan entretenidas?
Las escenas de acción siguen siendo el sello Abercrombie y me ha fascinado su uso del plano secuencia narrativo durante los combates, en el que los puntos de vista de los personajes se van encadenando en un baile sanguinario y letal. Pero hay espacio para mucho más y la naturaleza humana queda retratada en una escala de grises (más azabache que platino) y en unos diálogos ágiles, profundos, creíbles y salpicados de cinismo.
No me ha gustado ni más ni menos que la trilogía La primera ley porque son novelas que comparten universo y, además, con un orden de lectura recomendado:

  1. La voz de las espadas (primer volumen de La primera ley)
  2. Antes de que los cuelguen (segundo volumen de La primera ley)
  3. El último argumento de los reyes (tercer volumen de La primera ley)
  4. La mejor venganza
  5. Los Héroes
  6. Tierras rojas
  7. Un poco de odio (primer volumen de la trilogía La era de la locura)

Pero oh, ¡es taaaaaaaaan bueno el libro Los héroes! Gracias, Abercrombie por  tantísimas páginas en las que desconectar del surrealismo que invade el mundo en estos momentos.

En serio, me repito: BRUTAL.

Los Héroes de Joe Abercrombie, publicado por Alianza Editorial con traducción de Raúl Sastre

Los años del silencio de Elaine Vilar Madruga

portada del libro Los años del silencio de Elaine Vilar Madruga

“Aún quedaba algo puro dentro de ambos, algo que no pertenecía al otro. El resto ya estaba contaminado”.

Me ha encantado aunque no ha sido una lectura sencilla. Me explico: la prosa de Elaine Vilar Madruga es poética, etérea, casi onírica y, digamos, que esa belleza consumía mis recursos cognitivos, más prosaicos, y necesitaba esforzarme un poquito para asimilar que estaba sucediendo en algunos momentos. Es una novela más evocadora que descriptiva, ya que el mundo interior de los personajes sobresale más que el mundo exterior (Varne) donde se desarrolla el argumento.

¿Por qué me ha gustado tanto?

  • La ambientación combina elementos de cultura nipona con dragones, sirenas, drones y progamación informática de alto nivel, y, oye, la mezcla resultante es orgánica y creíble.
  • La verosimilitud de un mundo devastado por la guerra. Esos conflictos han traído miseria a las clases más humildes y se puede palpar la vulnerabilidad de sus habitantes, y sus intentos por prosperar en un erial sin esperanza. La historia está empapada de melancolía y es oscura, muy oscura (hijoputismo everywhere). Pero, curiosamente, entre tanta sombra hay momentos de ternura que destacan, en contraste, como una hoguera en un campamento nocturno.
  • Abajo Gru, mi villana favorita es Kiandara. ¿Es víctima? ¿Es villana? ¿La odias? ¿La amas? ¿Deseas su derrota? ¿La compadeces? Toda una gama de matices ensalzan a esta despiadada reina al trono de protagonistas que nunca olvidaré. La escritora dota de dicha complejidad a todos los implicados en la trama, por lo que cada pieza del tablero adquiere singularidad. Además, el uso del monólogo en primera persona le da un toque teatral (se nota que Elaine Vilar es dramaturga). Y es que en Varne hasta los muertos tienen voz.
  •  El puzzle narrativo se completa desde distintos ángulos (incluso retrocediendo en el tiempo para contarnos cómo vivió determinado acontecimiento un personaje concreto). ¡Muy bien!
  •  Creo que Elaine tiene un don especial con las palabras. Sabe usarlas y es capaz de construir con ellas una red de metáforas que captura las luces y las sombras del alma humana.
  • La edición de Dilatando Mentes es preciosa. Me ha entusiasmado toparme con pequeños detalles que convierten este libro, como objeto, en un auténtico tesoro: dibujos, ilustraciones a color, encabezados y pies de página con el logotipo de una geisha kabuki, información adicional. Hasta el gramaje del papel es una gozada. Ha sido el primer libro que he leído de esta editorial y tengo curiosidad por salir de casa, cuando acabe la cuarentena, y buscar otros títulos para ver si el mimo que se aprecia en esta novela es generalizado o particular.

En resumen,“Los años del silencio” vivirán en mi memoria, como diría Elaine Vilar Madruga, “atrapados en esta pecera enorme que es mi cabeza”. Mención especial a Daniel Pérez Castrillón de Boy With Letters por ponerla en mi radar.

Two can keep a secret de Karen M. McManus

Portada del libro Two can keep a secret de Karen M McManus

“If I believed in omens, this would be a bad one”.

Novela de suspense protagonizada por dos adolescentes (y muchos secundarios) y ambientada en un pueblo tranquilo cerca de la frontera de Estados Unidos con Canadá. Echo Ridge es un lugar apacible y familiar, o lo era hasta que dos crímenes sin resolver enturbiaron su paz. Tras años de normalidad, Ellery (una lectora compulsiva de novelas policíacas) se muda con su hermano gemelo y le da por usar su complejo de detective para averiguar qué paso y qué está pasando. Porque, por supuesto, hay nuevos misterios a la vista, porque si no vaya rollo de libro,jaja.

El otro protagonista es Malcom, hermano de un sospechoso del que no pudieron demostrar culpabilidad. Su mayor deseo es terminar el instituto y largarse a cualquier otra parte; cualquier ciudad donde no tenga que lidiar con el estigma familiar y las miradas de “ey, por allí va el pequeño de la familia homicida”.

Le he puesto cuatro estrellas en Goodreads porque hacía mucho que no leía un “encuentra al asesino” y me ha enganchado de mala manera. Es un libro con una prosa sencilla y, obviamente, no aspira al Nobel de literatura. Pero creo que hay que valorar las historias por lo que nos ofrecen, y a mí Karen M McManus me ha dado 352 páginas de entretenimiento y diálogos ingeniosos. Me he sentido como cuando veía Pretty Little Liars y me gustaba (antes de que la enredaran tanto que perdiese toda credibilidad), así que notable alto por hacer más ameno mi confinamiento.

Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

portada de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

Acabo de terminarlo y me ha impactado bastante. Ya me pasó con “La feria de las tinieblas” y no creía que su gran clásico Fahrenheit 451 fuese a conmoverme, porque no soy muy fan de las distopías, pero sí, Ray Bradbury lo ha vuelto a conseguir. Conmovido me hallo. Ains.
Las conversaciones de Guy Montag con Clarisse, que sirven de chispa para el fuego que enciende su lucha interior, (por ejemplo, cuando le pregunta si es feliz), su impotencia al descubrir el tipo de vida que lleva, rodeado de estímulos que no dicen nada, y la apatía suicida que rodea a Mildred… En fin, son muchas cosas que podría resaltar. Supongo que no por nada hay obras que se convierten en clásicos de su género.

En la recta final la intensidad de las situaciones y las reflexiones (la de uno de los personajes sobre lo que implica la muerte de un ser querido) te provocan ganas de seguir leyendo y, a la vez, detenerte para respirar y asimilar el mensaje.

Para mí, el broche de oro es un pequeño párrafo por el que quizá hubiera pasado de puntillas hace unos años, pero con todo lo que estamos viviendo en 2020, me ha llegado dentro. Muy dentro. En él se habla del Fénix, de como se arrojaba a las llamas para renacer de nuevo y Ray Bradbuy escribe lo siguiente:

Y parece ahora como si estuviésemos haciendo lo mismo, una y otra vez; pero sabemos algo que Fénix nunca supo. Sabemos qué tonterías hemos hecho. Conocemos todas las tonterías que hemos hecho en estos últimos mil años, y mientras no lo olvidemos, mientras lo tengamos ante nosotros, es posible que un día dejemos de preparar la pira funeraria y de saltar a ella. En cada generación seremos unos pocos más para recordar.

Ojalá aprendamos algo de todo esto, ojalá podamos darle la razón…

Fahrenheit 451 de Ray Bradbury publicado por Minotauro con traducción de Francisco Abelenda

Bonus track

El título siguiente lo leí a final del año pasado, pero como empieza a multiplicarse la información sobre la próxima adaptación cinematográfica a cargo de Denis Villeneuve (y tiene una pintaza espectacular), aprovecho para rescatar mis impresiones. Por supuesto, estoy hablando de Dune🙂

Dune de Frank Herbert

Portada de Dune de Frank Herbert

Y llegó el día en el que Arrakis se convirtió en el centro del universo, el día en que todo giraba a su alrededor“.

Terminado mi viaje a Dune. ¡Y vaya viaje! Me lo he pasado genial con este clasicazo de la ciencia ficción. No ha sido hasta 2019 que me he animado a leerlo, gracias a la nueva edición ilustrada tan bonita, porque hasta ahora le tenía cierto rechazo. Me imaginaba una historia muy densa, una gran paranoia filosófica y, vaya, vaya,vaya, resulta que estaba equivocado. Dune es una enorme historia de conspiraciones, un juego de ajedrez entre los Harkonnen y los Atreides que arrasa todo a su paso (como una tormenta de arena en Arrakis).
Imagino que el impacto que tuvo esta novela en las personas que la leyeron en su momento tuvo que ser descomunal. Por algo se ha convertido en piedra angular de su género y ha influido un montón en novelas que triunfan hoy en día (ejem,ejem, Cancion de Hielo y Fuego). Así que, en ese sentido, estoy muy satisfecho de haberme atrevido a pisar el desierto de Frank Herbert.

  • Lo mejor: una novela de los 60 que ha envejecido tan bien que podría haberse publicado ayer. Lo mucho que me ha enganchado y, joder, gusanos gigantes, traiciones, dialogazos, combates, villanos muy cabrones con planes currados, brujería benne gesserit, invasiones y soldados de élite. ¿Qué podría salir mal? Bueno, algo sí que podría salir mal. Pasemos a lo que menos me ha gustado,jaja.
  • Lo peor: creo que me habría venido bien chutarme especia en vena para seguir el hilo de algunos momentos psicodélicos de más. Ah, y no es necesariamente malo, pero creo que el argumento es más importante que los personajes y, a veces, sentía que Paul, Jessica, Chani, Stilgar, el duque Leto, etc. eran meros vehículos desalmados al servicio de la trama a los que no he acabado de conocer.
Dune de Frank Herbert, publicado por Nova con ilustraciones de Sam Weber, traducción de Domingo Santos y revisión de David Tejera Expósito

Autor: Miguel Castillo

A menudo el corazón de los hombres no es tan malo como sus actos. Rara vez, tan malo como sus palabras'. J.R.R Tolkien

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