Sobre Las ventajas de ser un marginado

Escrito el jueves 7 de marzo de 2013 y ahora rescatado para este bloC:

Ver pelis solo en mi cuarto tiene ventajas y desventajas. No hablaré de los inconvenientes porque son los típicos asociados a la soledad, al hecho de que el ser humano es un ser social, etc, etc, etc.

Sin embargo, sí escribiré algo acerca de las ventajas y ese algo tiene que ver con una frase muy de Gran Hermano: “las emociones se magnifican”. Y es que al estar solo no tienes que estar pendiente de nada excepto de lo que ves y lo que oyes; y cuando toda la atención se centra en  una única historia es fácil empatizar con los personajes (a no ser que tengan la expresividad facial de Kristen Stewart o Elsa Pataki).

El otro día estuve viendo una de terror. No es la primera vez que veo pelis de miedo solo y si añades “luces apagadas” a la ecuación el resultado es acojonante. ¡¡¡¿Qué mente diabólica diseña los efectos de sonido y la banda sonora de las pelis de miedo?!!! Entre la opresión musical, los planos abiertos en los que puedes ver todo el espacio susceptible de llenarse de fantasmasesinosenserieniñasencamisón tras el prota y la oscuridad en mi propia habitación, no tuve más remedio que pasar hacia delante la mayoría de las escenas para averiguar el desenlace del momento-susto-ficticio antes de que me diera un momento-infarto-real.

Hoy el tipo de emoción ha sido diferente y para describirla con palabras voy a usar una rimbombante, que me gusta mucho, que no suelo usar casi nunca y que, a pesar de su significado, me hace un poco de gracia porque las asociaciones de ideas y la fonética hacen que me recuerde a una cancioncilla estúpida. La palabra es: congoja. “Congoja en el corazón” escribió Tolkien y juraría que también Ana Frank y esta noche lo escribo yo en este blog perdido. Congoja en el corazón…No sé cómo definirá la RAE eso de la congoja pero yo la describiría como una espiral de vació que da vueltas y vueltas hasta llenarte de ausencia, hasta que sientes vértigo y quieres llorar.ventajas de ser un marginado

La peli se llama “The Perks of Being a Wallflower”(Las ventajas de ser un marginado) y esta la recomiendo. A lo mejor os deja indiferentes, no sé, pero a mí me ha tocado la fibra sensible. Las conexiones que se establecen entre la gente nos causan las más grandes heridas y las más grandes bendiciones. Toda la magia y la química que esconde una mirada entre dos personas que se conocen de verdad, que se quieren (no exclusivamente/necesariamente de un modo romántico) probablemente vaya seguida del dolor que produce la palabra “adiós”. Merece la pena disfrutar de esos instantes antes de que se conviertan en recuerdos.

Por nuestra vida pasan personas, momentos y despedidas. Esta madrugada de viernes he sentido congoja en el corazón por ello.

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Inglés de libreta

He encontrado esto en una libreta de hace mil años. Y antes de mandarlo directo a la papelera de reciclaje lo transcribo aquí, para que me quede el recuerdo de mi yo estudiante de inglés allá por el 2004. Ains

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It does not matter how many countries you have visited, or how many people you have met or the movies and books you used to enjoy. Perhaps you are blonde, or perhaps you are not. You may work in a big company or in a small, charming shop. It does not matter who you are, where you are from or what do you do, because I am sure I know something about you. I know your heart has been broken before.

If you are lucky and you have never felt heartache, keep reading because, sooner or later, you will be haunted by the most evil thing ever created: this thing called “love”.

Usually, people who fall in love . Smiles, butterflies and forevers. However, unfortunately, one day the magic is gone and the smiles disappear, the butterflies are exterminated and the forevers are not forever anymore.

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In my opinion, people act even weirder than when they were in love. Alcohol, tears, depressing break-up songs, mobile addiction and looking at pictures of better times for hours.

When the dark stage is over, the nex stage is to meet someone to try to forget the other.

I would give them some advice: listen to happy summer pop songs, do not send text messages and, of course, do not get emotionally involved with anyone until you do not feel hurt and needy.

There is no reason to be down. You think the world has ended when love is over because you have learnt that over your whole life. Where and when? In movies, music,billboards…everywhere. The guilty ones are sentences like “all you need is love” or “I am lost without you”. Do not be scared. Do not listen. They are only lies. There is only one thing you need when you feel blue. All you need is time.

 

Eso es todo desde mi yo-2004. Las imágenes que acompañan el texto están sacadas del banco unsplash.com. Es muy útil para buscar acompañamiento visual para las entradas del blog porque son todas imágenes de uso libre. ¡Gracias, seres humanos!

 

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Cuentos inconclusos del País Azul

En el oeste se encontraban las ciudades de los muertos. Estaban constituidas por varios núcleos de población, rodeados de terreno estéril. Se dedicaban al comercio y a la formación de profesionales de todo tipo: esas tierras eran bien conocidas por la cantera de trabajadores especializados que aportaban al resto de provincias del País Azul. Desde sicarios a alfareros, de carpinteros a embalsamadores, la demanda de mano de obra disciplinada y eficiente, formada en las escuelas de las ciudades de los muertos llenaba de monedas las arcas de su economía.

Cientos de soñadores que deseaban conocer las tierras que se extendías más allá, se aplicaban al dominio de una profesión, con el objetivo de ser contratados y vivir rodeados de un horizonte diferente en alguna provincia lejos de allí. Otros,sin embargo, se contentaban con ganarse la vida y hacerse un nombre, pues estaban encantados con el horizonte que enmarcaba las ciudades de los muertos: la bahía del Estupor, el puerto en el que zarpaban y atracaban barcos de diversa procedencia. Las idas y venidas de comerciantes llenaban las ciudades de noticias y rumores, y eran esas palabras las que encendían en algunos la inquietud por viajar, y la aletargaban en otros,que sentían que el mundo venía a ellos con cada barco de mercancías, cargado de sedas, legumbres y acentos exóticos.

Pin, Denara y Neil

Nuestros tres protagonistas se dirigirían hacía dicha ciudad, pero antes tendrían que detenerse en una pequeña aldea alejada de la costa por 6 jornadas de viaje. Los pasos de Pin, Denara y Neil se encaminaban a Mota, que era, en todos los sentidos, muy diferente a Bahía Estupor.andrew-coelho-60190

Los tres formaban un equipo de investigación paranormal financiado por la Universidad de la capital del País Azul. El monarca del reino tenía dos características que lo definían: su ambición y su obsesión por el esoterismo. Gracias a la riqueza que le había procurado la primera, invertía sin miedo en la recopilación de saber. Tomos y tomos colmaban los estantes de las biblioteca de palacio, y la Universidad recibía puntualmente financiación para realizar los estudios e investigaciones pertinentes que aumentaran la cantidad de volúmenes allí recopilados; cada leyenda, rumor o habladuría sobre cualquiera avistamiento de magia, hecho inexplicable o poder sobrenatural eran considerados para su análisis. Así lo mandaba el rey. Y así obedecía la Universidad.

-Las ciudades de los muertos. ¡Vaya nombre tan tranquilizador! Deberían nombrar a un nuevo asesor de turismo por estos parajes-dijo Pin, mientras bostezaba. Se habían levantado al alba, y francamente, odiaba madrugar. Eso y los nombres poco tranquilizadores.

– Si te hubieras tomado la molestia de leer el informe de misión, querido Pin, sabrías que su denominación es debida al gran auge del negocio funerario- intervino Denara, dirigiendo sus ojos marrones y su sonrisa burlona hacia Pin.-Las técnicas de embalsamado, momificación, cremación, espiritualización vegetal y otras formas de tratamiento de la carne sin alma tuvieron su origen en las escuelas de Bahía Estupor. Con el transcurso de los años la simplificación del lenguaje hizo que todo el reino acabase conociendo estas tierras como Las ciudades de los muertos.

-Si me hubiera tomado la molestia de leerme el informe, querida Denara no tendrías ocasión de pavonearte-añadió Pin, sonriendo.

Neil no participaba en la conversación, aunque su mente divagaba por los detalles de dicho informe. Además de un estudio de la geografía y cultura de la zona, las páginas que les habían dado en la Universidad, indicaban las habladurías que traían los comerciantes y que llegaron a oídos de los consejeros del rey. Los habitantes de Mota se quejaban de un demonio de luz que trastornaba el sueño de campesinos y gallinas. Durante la noche una luz antinatural refulgía en los lugares más insospechados: algunos habían visto un brillo cegador en la plaza, que al seguirlo se alejaba. A veces aparecía como un destello lejano, pero otras la luz se colaba por las rendijas de sus habitaciones, asustando a los niños, que no entendían por qué se hacía de día en la hora más oscura de la noche, para de pronto, volver a quedar sumidos en la penumbra. Los ancianos aseguraban que era un espíritu burlón lo que perturbaba el descanso de Mota, y habían empezado a dejar ofrendas en el santuario del dios Rana, tratando de obtener su compasión.

– ¿Cuál pensáis que es el origen de tan misteriosa luz?-preguntó Neil, rompiendo su silencio. -No veo motivos por los que ningún espíritu pierda su tiempo en una aldea de peones de campo.

-Habrá venido aquí buscando trabajo de fuego fatuo. La publicidad engañosa de las ciudades de lo muertos, ya sabes-susurró Pin, con una voz impostada.

– Los fuego fatuos guían a los viajeros perdidos hacia el peligro. Su intervención suele acabar en muerte. En el informe no viene registrada ninguna víctima mortal. Lo único que sabemos con seguridad que han perdido los habitantes de Mota es su higiene de sueño- respondió Denara.

Sin embargo, no tardarían mucho en averiguar más al respecto, ya que la aldea de Mota empezaba a dibujarse en el horizonte. Antes del mediodía estarían instalados, y listos para investigar.

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La noche más oscura

vacioExisten los eclipses de luna, lo que implica que hasta la noche puede volverse más oscura.

Tampoco es nada nuevo. Pero a pesar de todo, me gusta como suena y entiendo que tiene cierto significado.Todos sabemos que las cosas cambian. Algunos dicen que los cambios son cíclicos, otros comentan que suceden siguiendo determinadas pautas a su vez influenciadas por el karma, la suerte, la causalidad, la casualidad u otros fenómenos aleatorios e impredecibles. A veces esos cambios te llevan de “mal” a “peor”. Lo que en la Tierra Media se conocería por “salir de trasgos para caer en lobos”.

Sí, la noche puede volverse más oscura. A lo mejor tú todavía no lo sabes. ¿Lo sabrás alguna vez? Yo diría que seguramente, pero para no pecar de presuntuoso futurólogo, lo dejaré en probablemente.

Llegado el momento, si es que llega, hay algo que debes retener en tu mente: no camines por el borde del precipicio. Ni siquiera a pleno sol es recomendable y cuando la luna se apaga es sencillamente una estupidez suicida. Recuérdalo y trata de evitarlo porque cuando des un paso en falso, cuando te precipites al vació, será demasiado tarde.

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Redescubriendo Málaga

He estado muchas veces en Málaga capital. Incluso viví una temporada en su provincia (maravillosa Fuengirola), pero nunca había hecho turismo urbano por allí. Lo típico que vas a la calle Larios, de tiendas y poco más.

Pero el otro día estuve por allí, callejeé y me sorprendí. ¡Si tiene hasta un anfiteatro! Y casi todas las calles están arregladas, con suelos bonitos, rodeadas de bares de diseño y edificios nuevos y petulantes. Y, por supuesto, el mar es protagonista en el puerto, lleno de comercios y turistas en el centro comercial que han montado, llamado Muelle 1. Se nota que entra dinero en Málaga y  que lo invierten para dejar maravillados a los viajeros (y a sus tarjetas de crédito) cuando sus cruceros atracan en la ciudad. Me dio la sensación de que se está convirtiendo en la Barcelona del sur. Aunque Barcelona es otra de mis cuentas pendientes y hasta que no la visite, no puedo establecer semejanzas. Pero me mola la idea,jaja.

Playa, un casco antiguo cuidado, solecito y buena gente. No es de extrañar que los jubilados de otros países sean tan felices viviendo aquí. 

Además, cené en un griego, comí en un japonés y bebí en un bar temático de la Tierra Media y vi una exposición de arte en mitad del puerto(Artsenal). No siempre hace falta coger un avión para hacer turismo a lo grande. 

 

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Relatos del club de escritura

Como os comenté, en la entrada sobre los relatos , no estoy solo en esta aventura. Hay otros dos locos acompañándome, y les ha parecido interesante que comparta sus relatos con vosotros. Así que a ello voy.

Este es el primer reto de la bruja de Blancanieves (ese es su seudónimo molón) y es una mezcla del reto 1 y 4 del reto ELDE 2017. El otro integrante de los relatistas es Recassius, y pronto subiré el resultado de su reto. Lo bueno de unir fuerza con otros escritores y motivarse con retos, es que es más difícil dejarlo porque adquieres un compromiso, y quieras o no, la presión social funciona.

Pero bueno, no me entretengo más y os dejo en muy buena compañía: con la escritura de la incomparable, bruja de Blancanieves ¡¡Disfrutadla!!

Relato 1. Por la bruja de Blancanieves

Como decía la canción, el Año Nuevo era un día más. De vuelta a casa, el cielo era igual, los árboles eran iguales, el asfalto era el mismo y el regusto a metal de la resaca comenzaba a hacerse sentir como cada fin de semana.

Si el silencio no hubiera sido el de siempre, quizás me habría dado cuenta. Si no lleváramos horas sin mirarnos a los ojos, como era ya una fría tradición, la señal de alarma hubiera sonado entre mis sienes al mismo tiempo que el agudo dolor de cabeza suministrado por cortesía de los cubatas.

En ese momento, cientos de adolescentes estarían escribiendo sus propósitos de Año Nuevo en diarios de colores, libretas llenas de pegatinas o blogs anónimos. Me engañaba con respecto a los diarios: ya nadie los usaba, la juventud estaba mutando en youtubers.

Pero yo vivía tan ajeno a esa realidad como a la mía: una realidad con vocación de psicópata, que estaba metiendo nuestra relación en el segundo cajón del congelador, al lado de la lasaña. Una realidad que obligaba a Eva a acostarse con calcetines en lugar de calentar sus pies con los míos.

Nuestra vida había seguido la cómoda senda de la rutina y se había estancado allí, en las alcantarillas, al lado de las Tortugas Ninja. Y yo era tremendamente feliz por lo poco que se me exigía en aquel Reino Olvidado. Ya no tenía que acompañara Eva a elegir unos vaqueros ceñidos para la cena de Navidad de la empresa. Ni tenía que aguantar temporadas y temporadas de series infumables abrazado con ella en el sofá. La libertad se había pegado a mis pies y me hacía volar hacia los suaves brazos de la inercia.

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Jamás se me ocurrió pensar que, si no necesitaba que yo le ayudara a elegir unos vaqueros, era porque otra persona los seleccionaba en mi lugar. Alguien se apoyaba en un pie y después en otro, mientras esperaba al otro lado del probador a mi esposa, que metía una pierna y después otra, en unos vaqueros ceñidos que en la cena de empresa quedaron geniales cuando se colocó aquellos tacones negros y se pintó de rojo los labios.

relatorosa2Ella metió la llave en la cerradura de nuestra puerta. Nuestra puerta. Era blanca. Ella misma la eligió conmigo. Yo la quería de color madera-madera. Sólo conozco un tipo de color para la madera y es el de la madera misma. Pero ella la quería blanca. Con una ventana falsa en mitad del panel superior y unas rejas negras retorcidas. Como toda aquella situación.
Entró, soltó las llaves en el mueble de la entrada y arrojó la bufanda al perchero. Tiró un zapato a un lado, siguió andando y tiró el otro. Se fue descalza hasta el salón y escuché aquellos pies desnudos hasta la cocina. Y la había estado viendo moverse, advirtiendo lo hermosa que era y lo poco que tenía que hacer yo para lograr estar con ella. Feliz, dibujaba nubes con mi aliento en la entrada, sin valorar lo maravilloso que es tener aliento, ni lo bonita que era aquella puerta blanca.

Yo había logrado estar con ella. Con la mujer que eligió aquella puerta blanca, pero no merecía estar con ella.

 

Cuando entré y me quité el abrigo y descubrí que había perdido la corbata y recordé que no me la había puesto aquella noche, ella ya había hecho café. Olía toda la cocina. Se había sentado en la barra para el desayuno, apoyaba un codo en la piedra gris con una gracia de bailarina. Cualquiera hubiera pensado que no estaba medio resacosa, derrumbada en un taburete de cocina y aferrada a la barra de la cocina para no caerse redonda, si no a punto de alzar la pierna y hacer giros y giros y giros, al estilo del Lago de los cisnes, o Billy Elliot o Mary Poppins.

Ella era pura elegancia.

Me miraba por primera vez en aquel año a estrenar con un extraño gesto de sorpresa. La máscara de pestañas había perdido un poco la compostura y oscurecía sus ojeras.

– Daniel –su voz sonaba ronca, como la de una anciana con tos flemática mañanera-, Daniel, Daniel…

– Eva, Eva, Eva –repetí con musiquilla, queriendo repetir su juego.

– Estoy viendo a otro hombre.

Aquella hacha verbal cayó sobre mí y no pude repetir su juego. Yo no estaba viendo a nadie. Ella era única para mí. La única mujer desde la universidad. Ella apareció y todas las mujeres de las revistas del kiosco desaparecieron.

Es algo serio –continuó con la misma expresión de sorpresa, quizás alucinando con su valentía para soltarlo o con que yo aún no me hubiera caído al suelo-. Llevamos saliendo un año. Vamos a vivir juntos.

Poco a poco, una idea se abrió camino en mi cerebro. Una idea de manos finas y dedos largos, con unas uñas que harían palidecer de envidia a cualquier bruja de Oz. Clavó una de esas uñas en mi cabeza, después otra, hasta clavar las diez y abrir lentamente las manos hasta ver la materia gris cuya única función en aquel momento era pesarme sobre los hombros. La idea miró dentro de mí y yo miré dentro de ella. Me acababan de echar del plural de mi esposa. Ella, la mujer de mi vida, decía “vamos a vivir juntos” y no era conmigo. Yo no estaba en su vamos, ni en su estamos saliendo. Yo estaba solo en me está abandonando.

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Pude sentarme a su lado, pude intentar abrazarla y pedirle perdón por ser tan inútil sentimentalmente. Pude llorar, o gritar o cabrearme. Preguntarle quién era él, al menos. Pude reaccionar pero mi amada amiga inercia estaba sentada en mi hombro, susurrándome silencios y vacíos.

En ese momento, mi vida se convirtió en una historia de flash-backs.

El ruido de las ruedecitas de su maleta siguió el camino inverso, cocina-salón-pasillo. Puerta blanca. Detrás de ese sonido había otro. Un coche esperando. Unos pasos cruzando la acera. Un maletero abriéndose para abrazar la maleta de mi mujer con su cepillo de dientes y su ropa interior. ¿También habría elegido esa ropa interior? ¿Aquél pedazo de…? No. No debía insultar a ese hombre. Él sólo había ocupado mi lugar. Como en el ajedrez. Jaque mate. Olé, campeón. La reina es tuya.

Me tambaleé a través de la cocina, sin rastro de resaca y con todo el dolor de mi nueva soledad. Estaba teniendo una visión asombrosa de lo grande que era aquella casa, de lo grande que era yo mismo. Había crecido como un Ent. Mi envergadura era monstruosa, si ella no me quería, ¿quién podría quererme alguna vez? Una carcajada mezclada con llanto arañó mi garganta. No quería que me quisiera nadie más.

El cajón se abrió fácilmente. La madera acarició las guías y aparecieron allí colocados los cuchillos. Estaban alineados al lado de las cucharas y los tenedores. Y de las cucharillas del postre. Del helado de chocolate que ella devoraba viendo películas del que hacía del Profesor Xavier de joven. De aquel tipo. ¿Se parecería a él el dueño del coche?

Estaban bien afilados. Y yo estaba lleno de sangre. No había manera de fallar.

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El aire me faltó de golpe y me sentí caer. Una mano se aferró a las sábanas y poco a poco abrí los ojos. El techo del dormitorio. No había error, aquella era la lámpara que compré en Leroy Merlin. A mi lado en la cama, su respiración estaba marcándose poco a poco, buscando el ronquido. Tomé aire hasta sentir reventar los pulmones, y lo solté poco a poco. La silueta de Daniel se recortaba en la pared gracias a la luz del reloj de la mesita de noche. Hablé conmigo misma, como si las experiencias extracorporales salieran del programa de Iker Jiménez y se sentaran en el butacón del dormitorio, observando en silencio, juzgándome, obligándome a dejar aquella nueva relación y obligándome a sumergirme en aquella rutina, en aquel cansancio familiar, aquel cemento en los pies y perder otra vez el aire, y dejarme hundir, hundir en el barro del río más asqueroso de Manhattan. Y rendirme

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Reto 1. Relato sobre año nuevo

nocheviejaHacía mucho que el reloj marcaba las 00:00 y el nuevo año había entrado en escena con todo su esplendor de fuegos artificiales y uvas mal digeridas. Ahora la noche se adentraba en un frenesí de embriaguez y desvaríos. Estaba rodeada de gente que no le caía especialmente bien. De hecho, ni siquiera le apetecía estar allí, pero necesitaba hacer tiempo para poder marcharse elegantemente: irse demasiado pronto hubiera sido una grosería, teniendo en cuenta que su amiga Marisa la había invitado a cenar con su familia. Los padres de Elena estaban pasando la navidad en el pueblo y de no ser por Marisa habría tenido que brindar sola en casa por un feliz 2017.
2016 había sido un año un poco gris. Por una parte, el doctorado le estaba yendo muy bien, y por la otra, el tiempo que dedicaba a conseguirlo, había arruinado su vida social. Le gustaría tener una vida normal, con una rutina establecida y ocio. Pero ahora solo podía permitirse ser responsable para asegurarse un futuro más agradable. O al menos eso se decía cuando cotilleaba el Facebook de sus amigas del colegio, rebosante de selfies, fiestas y conciertos.images
Cuando consideró que era una hora prudencial para decir adiós, fue a buscar su abrigo y a Marisa, para despedirse con cualquier excusa. Pensó que el temor de haberse dejado el brasero encendido podría funcionar. Con su gato Mapache suelto en casa y sus padres fuera, la posibilidad de incendio era alarmante. Sí, el brasero sería su pase hacia la libertad. De todos modos, se sentía como una marciana entre aquella pandilla de conocidos desconocidos.

Sin embargo, no le hizo falta excusa alguna, porque Marisa estaba entretenida festejando el nuevo año en la boca de un madrileño con greñas. En dichas circunstancias un whatsapp al llegar a casa sería mas que suficiente. Por lo que se abrigó y salió de allí sin mediar palabra.
Su casa no estaba muy lejos de la de Marisa. Era una locura llamar a un taxi (una locura y además un despilfarro), y como todos los asesinos, violadores y carteristas debían estar entretenidos en el centro de la ciudad, no le pareció mala idea caminar.
Llevaba unos 20 minutos bajo el frío de enero, escuchando el martilleo de sus pasos sobre la acera cuando sintió un escalofrío. De pronto tuvo la certeza de que alguien la observaba al otro lado de la calle. Se giró y vio a un desconocido en la esquina, de pie sin hacer nada. Solo estaba allí, quieto, mirándola. No podía verle los ojos, pero no tenía duda de que su mirada estaba fija en ella. Se estremeció y aceleró la marcha, casi echándose a correr. Mientras forzaba a sus pies a caminar lo más rápido y firme que las copas de más le permitían, su corazón se desbocaba. Estaba agotada, el doctorado no le dejaba tiempo para hacer ejercicio y su cuerpo se resentía del esfuerzo inesperado. Tuvo que pararse a recobrar el aliento. Apoyó sus manos en los costados y respiró profundamente mientra miraba atrás, temiendo verle otra vez.

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Coches aparcados rodeados de oscuridad, farolas que no iluminaban demasiado, y las ventanas de los edificios contiguos que le resultaban macabros espectadores de su desdicha. Pero ni rastro de aquel hombre. No había nadie allí. ¿Habrían sido imaginaciones suyas? Sea como sea, estaba impaciente por llegar a casa. Juntó toda la energía que pudo y volvió a retomar el paso. Faltaba poco para estar sana y salva enfundada en su pijama.
Una sonrisa de alivio le cruzó el rostro cuando apareció a lo lejos la cancela de su casa. Al meter la llave en la cerradura, se sintió observada de nuevo, un espasmo de hielo le recorrió la espina dorsal, y girando la llave bruscamente, abrió la puerta y se metió en el porche, cerrando de un portazo y sin volver la vista atrás.
Entró en el edificio, echó los pestillos y subió las escaleras hacia su cuarto. Estaba temblando. ¿Por qué ese miedo irracional? Sus compañeros de laboratorio se reirían de ella y sus paranoias tan poco científicas. Pero a pesar de todo, no fue capaz de resistirse a echar un vistazo a la calle desde la ventana de su habitación. No se apreciaba nada fuera de lo normal, aunque por otra parte, juraría que una sombra se había deslizado desde el jardín hacia la casa. ¿Qué era todo aquello?
Encendió todas las luces y atrancó la puerta de su cuarto con una silla. Necesitaba hablar con alguien pero no conseguía encontrar el móvil. No estaba en los bolsillos del abrigo. Quizá en el bolso. Pero mientras trataba de dar con su móvil, se quedó paralizada de terror pues se escuchaban pasos en la parte de abajo. No estaba sola en casa. El pánico se le atenazó en los tendones y en la piel. Algo o alguien arrastraba los pies por las escaleras; lo oía cada vez más cerca.
Y, de pronto, dejó de importarle. Un dolor estridente se adueñó de su nuca. Cayó al suelo, ajena al mundo. Ya solo había dolor. Los pasos se aproximaban, la puerta cedía, la silla era apartada. Ella, en el cuarto iluminado, con el bolso tirado a los pies de la cama, con el móvil sepultado entre un montón de objetos que ya no le importaban. Dolor, nada más que dolor. No notó como ese desconocido que la había mirado en una calle desolada esa misma noche, volvía a mirarla en la desolación de su habitación. La miraba sin expresión.
Sus padres regresaron antes de lo que habían previsto, alarmados por la ausencia de respuesta en el teléfono. Cuando la encontraron, ya era tarde. No pudieron hacer nada: el infarto cerebral había sido fulminante. Su hora había llegado.wall_clocks-pictures

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divagaciones que terminan en retos

Me gusta escribir, pero no escribo. ¿Eso cómo se come? ¿Será que me gusta más pensar que me gusta escribir que ponerme a ello? ¿Será que no tengo tiempo? ¿Será que no tengo talento? ¿Será la falta de práctica lo que me desanima? Me pregunto si el arte de la escritura necesita más de hábitos que de musas. No lo sé, me cuestiono tantas cosas, que el caso es estar siempre ocupado haciendo lo que sea menos crear tecleando.

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Leer es otra actividad que me fascina. Pero con ella cumplo sin problema. Antes de dormir no puede faltar mi dosis de palabras ajenas. Y me pierdo entre las historias que otros han concebido. Me resulta fascinante.

Cuando te gusta escribir y no escribes, y te gusta leer y lees, se crea una dinámica de admiración que te hace distanciarte de tu escritor potencial. Siento mis dedos oxidados ante la página en blanco, como un escultor mirando un bloque de piedra, incapaz de descubrir cómo darle vida a lo inerte. Pues existen tantas maravillas esculpidas, que siente su imaginación desbocada por la impresión, pero anulada en la ejecución.ys3q5vroxtg-ben-white

Es cierto que para leer solo se necesita un libro, un ratito y ganas. Podemos leer en el autobús (los que no se mareen), en la sala de espera de un hospital (ahí te puedes leer medio Quijote) y en muchísimos momentos que nos regala un día cualquiera. Pero escribir es otro cantar. Ya no es un libro, un ratito y ganas; es una idea, una estructura, unos personajes, unos diálogos, una gramática, un sentimiento, una pasión y muchas horas de reloj.

 

shadow-vampire-3El otro día me topé con el blog historiasdehoguera  y me gustó un relato sobre un vampiro. Era una historia sencilla, bien contada y con un final impactante. Los finales tienen mucho peso en los libros. Pero bueno, no nos desviemos. El caso es que me resultó admirable la capacidad de crear algo de la nada, sin necesidad de un sello editorial, solo un blog, una historia y un vampiro celebrando la llegada del año nuevo. No hacen falta grandes florituras, solo ganas de escribir y algo que contar. Y cuando cuentas esa idea que tienes en la cabeza, estás creando algo único y que no existiría en este mundo de no ser por ti. La trascendencia es intrascendente, pues lo vital es darle uso a nuestro don como creadores, y las fibras que toquen nuestras palabras no es algo que podamos controlar. Pues ya sea en las estanterías de una librería o en los rincones de la blogosfera, nunca sabemos que ojos van a toparse con nuestra historia. Y si generan o remueven un sentimiento en el lector, el tiempo que hemos dedicado a escribir, habrá merecido la pena.

El caso, es que charlando con unos amigos sobre estos asuntos, les hablé sobre los relatos, concretamente el reto de los 52 relatos, y hemos decidido apuntarnos. A todos nos apetece dejar de pensar que nos gusta escribir y pasar a la acción. Ademas combina muy bien con enero, que es el mes de los objetivos de año nuevo.

Para motivarnos y apoyarnos hemos creado un grupo de Whatsapp y todo, oiga (no es tan glamuroso como reunirse en la finca de Lord Byron, pero da lugar a divagación literaria). Hemos rebajado la cantidad, de 52 a 26, pero la idea es la misma: crear, crear, crear. Y si en lugar de 52, sale 1…bienvenido sea. ¿Te animas?

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Modelad vuestro  universo a golpe de palabras

 

 

 

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Agradeciendo que es gerundio

 Descuidamos muy a menudo nuestra higiene psicológica, cuando es la base de nuestra felicidad. Todas nuestras experiencias y percepciones pasan por los engranajes de nuestro cerebro y les damos forma de pensamiento. Y si el filtro se nos atasca de negatividad, hasta el día más primaveral se puede llenar de una alérgica oscuridad. Como dirían en el opening de Dragon Ball: “no lo podemos permitir”. Por eso me declaro seguidor de la psicología positiva.

He leído algunos libros al respecto, y de todos los ejercicios propuestos, el que me ha parecido más sencillo de llevar a cabo es el conocido como diario de gratitud. Consiste en escribir todos los días tres cosas por las que estamos agradecidos. ¿Ves que no tiene ningún misterio? Lo más complicado es ser constante y escribir diariamente.

diario de gratitud

¿Qué escribir en el diario de gratitud?

Al principio no estaba muy seguro de qué anotar y, básicamente, siempre repetía lo mismo. Puede ser un poco aburrido si convertimos este ejercicio en una repetición de “salud, un plato de comida y un techo”. Es cierto que hay que estar muy agradecido por los privilegios que tenemos, pero es divertido convertirse en un explorador de los pequeños instantes de felicidad que pasan de puntillas un lunes cualquiera.

Yo anoto momentos que me han resultado agradables y va desde lo genérico (visita familiar, buen día en el curro, etc) a lo específico (el sabor del té negro con galletas, una canción nueva que te llena de energía, un buen libro,etc). Y algunas veces registro situaciones en las que no estoy implicado directamente, por ejemplo, un día que una anciana le pago el billete de autobús a un muchacho al que le faltaba calderilla para comprarlo.Cualquier situación que te haga sentir orgullo por la especie humana sirve:)

Beneficios de usar un diario de gratitud

Llevo casi dos meses escribiendo mi “diario de gratitud” de forma continuada, y me está resultando una experiencia gratificante. Al final, los días malos siguen siendo malos, pero te acostumbras a explorar en tus recuerdos en busca de ese rayito de luz en las tinieblas. Además, es una característica muy humana ir mejorando con las repeticiones. Y con el paso del tiempo te vas haciendo más eficiente en ir buscando patrones de positividad durante el devenir de tu vida cotidiana, por lo que te resulta más sencillo descubrir que, por muy mal que vayan las cosas, siempre suele haber detalles que aportan su granito de felicidad a cualquier lunes de octubre que se precie.

¿Te animas a probar? Puedes usar cualquier libreta o agenda, y si eres más de escribir en el smartphone, hay una app llamada Bliss, que entre otras utilidades, sirve también como diario de gratitud portátil. Lo único, que si reseteas el móvil por lo que sea, no tiene opción de recuperar tu registro; por lo que perderías todo lo que has escrito. Y sería una pena, porque parte del encanto de este hábito es poder leer que va haciendo feliz a lo largo del tiempo.

Pollyanna de Eleanor H Porter aprueba esta entrada del bloC

portada pollyanna de eleanor h porterComo curiosidad, hay un personaje literario que debe ser pionero en este mundillo de la psicología positiva. Hablo de Pollyana de Eleanor H Porter.

Recuerdo haber leído el libro de pequeño y sorprenderme por el juego del optimismo de la protagonista. Ella siempre intentaba sacarle el lado positivo a todo lo que le sucedía, así que seguro que lo del diario de gratitud le parecería una idea estupenda.

No obstante, no hay que caer en los extremos. Muchas veces no basta con cambiar la forma en la que vemos el mundo; y si algo atenta contra nuestra felicidad, debemos ser asertivos y luchar por modificarlo. Pero en fin, eso es otra historia y da para muchos posts.

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¿Y si organizas un club de lectura…?

Después de un parón, el club de lectura Baudelaire volverá a reunirse. Y estoy encantado:) Siempre me gustó la idea de participar en uno, pero no fue hasta el año pasado cuando tuve la oportunidad

La idea surgió hablando con unos amigos que son lectores también. A todos nos llamaba la atención formar parte de un club de lectura y como no conocíamos ninguno al que poder apuntarnos, creamos uno:) La mayoría de las veces, si quieres verte involucrado en acontecimientos interesantes, debes ser tú mismo el que de el primer paso. Y así fue con el club de lectura Baudelaire.

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Estos son los Baudelaire que nos dan apellido nombre

Instrucciones para montar tu propio club de lectura

  1. Piensa en un nombre con garra (podrías llamarlo Club de Lectura Lobezno,jajaja. Ay, es bromaXD). Antes de eso, obviamente, necesitarás personas que quieran apuntarse. En nuestro caso somos cuatro y ya nos conocíamos. Si no tienes amigos lectores, puedes buscar gente por cualquier red social, biblioteca, centro cultural, en tu instituto, universidad,etc.
  2. Crea un documento de apertura, para dar la bienvenida a los miembros y explicar el funcionamiento del club. No es necesario, pero le da seriedad y recuerda que la parafernalia es buena para crear una sensación más real de que la cosa va en serio.
  3. Programa las reuniones. Nosotros nos reuníamos los últimos viernes de cada mes, por ejemplo. Pero hay muchas posibilidades, incluso se puede hacer online.
  4. Elige un sitio. Lo idea sería el salón de algún piso, con su mesa camilla su brasero, su manta y su taza de té (o su sillas, su aire acondicionado y su té helado), pero depende de la disponibilidad que tenga la gente para ofrecer su casa. Nosotros nos reunimos en una cafetería y nos va muy bien.
  5. Cada mes hay un miembro del club que lleva la voz cantante, por lo que el  peso de la reunión recae un poco sobre él, en el sentido de que es el encargado de buscar información relevante, curiosidades y datos relacionados con la lectura que se ha llevado a cabo. Asímismo, esa persona previamente ha sido la encargada de proponer la selección de libros de la que saldrá el elegido (por mayoría simple) que se lea en la próxima sesión. La propuesta la suelen componer tres libros, para no saturar demasiado y no hacer la decisión complicada de más. Hemos utilizado diferentes métodos, por ejemplo, elegir sin conocer más datos que la portada o seleccionar solo libros que tuvieran adaptación cinematográfica.
  6. Para buscar libros que den juego es muy útil la página goodreads, donde puedes ver las notas y leer opiniones de una comunidad lectora bastante activaTambién puedes sacar ideas hablando con otras personas, preguntándole cuáles son sus libros favoritos o los que más les han marcado. Por supuesto,no es necesario que cada libro elegido sea una obra de arte de la literatura, de hecho, recuerdo reuniones muy divertidas en las que a nadie nos había gustado el título elegido. Criticar es lo que tiene, que une mucho:P

Estos son los libros con los que hemos trabajado hasta ahora. Sobre los cuatro primeros hablé brevemente en una entrada anterior (en la que también podéis leer el documento de apertura del club de lectura Baudelaire). Hoy comentaré solo los restantes, pero aprovechando para decir que leáis American Gods, por lo que más queráis, que es un librazo y además pronto estrenan la serie de televisión, y así podréis mirar por encima del hombro a los que hablarán de él sin conocerlo en su totalidad,jejeje.libro-de-segunda-mano-830x519

. American Gods de Neil Gaiman

. Africanus, el hijo del cónsul de Santiago Posteguillo

. La feria de las tinieblas de Ray Bradbury

. Al este del Edén de John Steinbeck

. Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea de Annabel Pitcher. Se lee rápido y el lenguaje es muy asequible porque está contando desde el punto de vista de un niño. Sin embargo, tiene una carga emocional poderosa y se le pudo sacar mucha miga en la reunión Baudelaire. A mí me recordó mucho al estilo que tiene Un monstruo viene a verme de Patrick Ness, aunque quiza Annabel Pitcher tiene una prosa más ligera (en el buen y en el mal sentido de la palabra).

. Jonathan Strange y el señor Norrell de Susanna Clarke. Largo, muy largo. Hay partes en las que no pasa nada, o que parece que la trama no avanza, pero lo que está sucediendo es que la autora está construyendo unos protagonistas muy sólidos y, sin a penas darte cuenta, te ves envuelto en sus rutinas y manías como si fueran parte de tu círculo íntimo. De todos modos, también hay capítulos cargados de acción y magia, lo que se agradece bastante. La recta final cojea un poquito, pero lo compensa con un clímax que te romperá el corazón.

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Jonathan Strange y el señor Norrell tienen su propia adaptación televisiva en la BBC

. La verdad sobre el caso Harry Quebert de Jöel Dicker. Este es largo pero se lee en un suspiro porque es el típico libro que te roba el sueño. Novela negra llena de suspense y con giros inesperados. Entrelaza capítulos de investigación criminal con otros con consejos para escritores, pero que se relacionan con lo que ha pasado o está a punto de pasar. En general es un libro muy adictivo. Lo peor, sin duda, las conversaciones de los enamorados, que no pueden ser más cursis e impostadas y dan ganas de vomitar azúcar con forma de mariposas y nubes de algodón.

. La casa infernal de Richard Matheson. Este es el libro que menos nos gustó. Pero nos reímos mucho sacándole defectos y comentando las situaciones disparatadas que les suceden a los personajes. Y una forma de morir especialmente cómica, que quizá en su momento escandalizase a algún puritano, pero hoy en día parece un gag sacado de cualquier Scary Movie. No entiendo cómo Stephen King asegura que es uno de los libros más terroríficos sobre casas encantadas que ha leído nunca. Es cierto que todo tiene su momento, que estamos ya muy resabiados y que lo que produce terror a una generación, a otra le puede dar risa, pero definitivamente, este libro lo va a tener complicado para salir de mi top “lo peor de lo peor”.

.El gatopardo de Giuseppe Tomasi de Lampedusa. No quería leerlo y, al final, me encantó. De aquí sale la famosa paradoja política “cambiar todo para que nada cambie”. Y aunque su trama es muy poco trepidante y el ritmo es demasiado pausado, es uno de los libros que más he subrayado porque tiene frases que son perlas filosóficas, de esas que hacen pensar. En el club básicamente ese día pasamos más tiempo analizando la personalidad del autor, a través de sus reflexiones, que el libro en sí.

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Los dos jóvenes miraban el cuadro con total indiferencia. Para ellos, el conocimiento de la muerte era puramente abstracto, era, por así decirlo un dato cultural más, no una experiencia que se les hubiese metido en la médula misma de los huesos. Sí, claro, la muerte existía, pero era algo que solo afectaba a los demás

 

clubdelectura1. Blue&Smoke in the face de Paul Auster. Es la primera vez que leo un guión de cine y la experiencia ha sido positiva. Este el libro seleccionado para la próxima reunión, así que me limito a copiar una frase que me ha gustado.

“Las novelas son totalmente diferetes. Para leer un libro tienes que implicarte activamente en lo que dicen las palabras. Tienes que trabajar, tienes que usar la imaginación. Y una vez que tu imaginación está plenamente despierta, entras en el mundo del libro como si fuese tu propia vida. Hueles las cosas, las tocas, tienes pensamientos complejos e intuiciones, te encuentras en un mundo tridimensional.

 

 

Formar parte de un club de lectura tiene sus ventajas

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Seréis la compañía lectora del anillo

Te ayuda a salir de tu zona de confort lector. Normalmente solemos estar muy centrados en un género concreto y pasamos por alto grandes libros que no pertenecen a nuestro tipo de literatura favorita. Gracias a las elecciones lectoras que toman otras personas por nosotros, podemos vivir experiencias nuevas que ampliarán nuestros horizontes literarios.

  • Conocer otros puntos de vista. Ya que analizamos la realidad y la ficción a través del filtro de nuestra propia percepción del mundo, es super interesante hablar con otras personas sobre el mismo libro que acabas de leer. Descubres nuevas perspectivas.
  • Leer prestando atención y te convertirse en un lector crítico.Estás atento a cada párrafo, a cada frase y a cada personaje, aprendes a relacionar unas lecturas con otras y a tratar de entender cuál era la intención del autor.
  • Hablar de libros mucho, mucho rato. Cuando te reúnes con fanáticos de los libros, eres uno más; así que puedes dar rienda suelta a tu pasión de lector y hablar durante horas sobre literatura. Compartes opiniones, risas y conocimiento con gente que te entiende y el tiempo pasa volando:)

 

Eso es todo por hoy. Espero que os animéis a formar vuestro propio club de lectura^^

Hasta pronto

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